Andiperla

Andiperla willinki

Andiperla willinki | Fuente: Khoshima Laboratory

Durante el día de la travesía desde el Gorra Blanca al Circo de los Altares, caminando por el Campo de Hielo, nos topamos con un ejemplar de andiperla willinki, el único insecto que tiene todo su ciclo de vida adaptado a vivir en los hielos patagónicos. Se alimenta de líquenes y algas, y el muy guacho sobrevive las temperaturas bajo cero gracias a que en su cuerpo tiene un anticongelante basado en glycerol (sí sí, algo muy parecido al anticongelante de los autos). Muy loco. La naturaleza es lo más.

Acá hay un poquito más de info, en inglés: “Patagonian Dragon” the Andiperla willinki

Fe y violencia

Estoy leyendo Under the Banner of Heaven: A Story of Violent Faith, escrito por Jon Krakauer. Las dos cosas que he leído de Krakauer, basadas en hechos reales también, resultaron sumamente atrapantes, así que decidí probar con esto.

En este libro nos metemos en un terreno que siempre me interesó: la ignorancia impuesta por la religión, los crímenes que el hombre es capaz de cometer en nombre de Dios y la Fe, la manipulación que ejercen los líderes religiosos sobre la gente, etc. (y no, no importa de que religión hablemos, en todas se encuentran estos ingredientes, en mayor o menor medida…)

Con la excusa de desenmarañar los crímenes cometidos por Ron y Dan Lafferty el libro se introduce en la historia de los Mormones, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (y derivados fundamentalistas de esta), y muestra como para hablar de fanatismo religioso no hace falta buscar ejemplos en una religión milenaria como el Islam (por poner un ejemplo). Los estadounidenses pueden mirar puertas adentro, a un credo que tiene apenas un par de siglos, y que nació en USA.

Hasta ahora, la historia es muy interesante.

Aviso: Religión y Fe son temas sensibles. Con lo que expreso más arriba no pretendo ofender a nadie. Cada uno es libre de creer en lo que quiera. Solo digo que el fanatismo religioso no es bueno, y en general, la Humanidad no ha sacado nada bueno del fanatismo religioso. La vida debería estar por encima de todo, y matar en nombre de Dios, es aberrante, lo haga quien lo haga. Lo mismo opino de Las Cruzadas, por ejemplo, perpetradas por la Iglesia Católica Apostólica Romana.

 

El viejo escritorio

Imagen

[El viejo escritorio]

El viejo escritorio por cHagHi | CC by-nc-nd

Inspirado por este artículo en dPS: A 15 Minute Exercise To Help You Improve Your Photography in 2012 (Un ejercicio de 15 minutos para ayudarte a mejorar tu fotografía en 2012). Estuvo bueno jugar a eso por un rato. No, la foto no es digna de ningún premio, y está tomada con la cámara del celular, pero nunca en todos estos años había mirado “fotográficamente” a la habitación en la que estaba…

Stephen King lo hizo otra vez

Minientrada

El otro día comenté al pasar que estaba leyendo La Cúpula, que recién arrancaba y que no era lo mejorcito de Stephen. Bueno, no. No es lo mejorcito. Y todavía no terminé, pero estoy cada vez más enganchado con la novela. King tiene ese no-se-que. Ya se que no es Shakespeare, ya se que su obra en cuanto a calidad no es del todo uniforme… pero me gusta. Es muy raro que no disfrute aunque sea un poco un libro de King. Y La Cúpula tiene ese condimento que se le da tan bien: Desarrollar miserias humanas de todo un pueblo que se ve presionado por ciertas circunstancias externas. Como en Apocalipsis, si querés. Solo que La Cúpula es una novela mucho más chica, en todo sentido. Stephen King FTW!

¿Puedo leer en el celular? Sí, puedo

[foto: Book & Phone Book por Lynn Gardner]

Book & Phone Book por Lynn Gardner | CC by-nc-sa

Hace unos días terminé de leer Into Thin Air: A Personal Account of the Mt. Everest Disaster (título en castellano: Mal de Altura), por Jon Krakauer. Es un libro excelente… que eventualmente voy a reseñar en otro post, porque la novedad que me llevó a escribir esto es que fue el primer libro que leí completo, de punta a punta, en el celular. Y fue una experiencia mucho más positiva e interesante de lo que había imaginado.

Fuera de algún PDF técnico sobre algún tema de informática, la verdad que cada vez que intenté leer un libro en formato electrónico, cualquiera sea, fue un fracaso. Pero nunca había probado con el celular. Había intentado varias veces con la PC, o más recientemente con la laptop. Y la experiencia fue más o menos miserable. Siempre.

Cada vez que me decidía a probar con el celular, pensaba “para qué, la pantalla es aún más chica, seguro es peor”. Finalmente, decidí hacer la prueba, y descubrí que si bien no es lo mismo leer en papel que en una pantalla, resulta que leer en una pantalla con un programa especialmente diseñado para leer, teniendo el libro en un formato pensado para leer en una pantalla, es una historia completamente diferente a abrir un PDF en la compu.

Estoy usando FBReader, porque de entre los 3 o 4 que evalué, fue el que me resultó mejor en cuanto a “text flow” y en cuanto a la integración con un diccionario (algo fundamental para mi a la hora de leer en inglés). No es el más lindo, Aldiko claramente es más bonito, pero encontré que la integración con el diccionario que trae no me sirve, y no encontré como cambiar eso, o configurarlo de una manera útil. Por poner un ejemplo simple: de pronto leés “shone”, seleccionás la palabra, la buscás, y el tipo te dice “past participle form of shine”. Y vos decís, ok hijo de remilputa, ¿y qué mierda significa “shine”? Y no encontré manera de preguntar eso. Y conste que intente más amablemente :) . En cambio FBReader se integra con ColorDict, y en principio parece ser mucho más inteligente. Tengo pendiente evaluar Moon+ Reader, que también se integra con ColorDict.

Decía, FBReader con sus pros y sus contras es el que más pesó por el lado de las ventajas. Igual, hay cuestiones que son más o menos comunes a cualquier lector de libros electrónicos, que tienen que ver con el flujo de texto, la búsqueda, la navegación entre texto y notas al pie, marcadores, anotaciones, ajuste de la tipografía, modo “nocturno”, paginado, etc., que como les comentaba, hacen que la lectura sea más placentera que “abrir un documento en la compu”.

Tal vez también ayuda que mi teléfono actual tiene una pantalla de un tamaño mayor a los que tuve en el pasado (3.7 pulgadas), a lo mejor en una pantalla más chica sería otra historia. No se.

Parte de la comodidad del teléfono es que puedo leer con una sola mano. Mientras espero el subte. En el subte. En el tren. En la cola del supermercado. En cualquier momento y lugar. Está ahí, a mano, inmediato. Estoy considerando seriamente invertir en un Kindle de Amazon, que si bien es más grande, también tiene una pantalla mucho mejor (e-ink), y muchísima mejor autonomía que el teléfono, y mejor legibilidad en luz directa. Veremos si me hago el regalo.

Jugando con FBReader y otros lectores, en el medio descubrí a Calibre, que es absolutamente brillante. Y también descubrí que hay muchísimos libros que por su antigüedad son de dominio público. Toda la obra de Julio Verne, Shakespeare, Mark Twain, Alejandro Dumas, por nombrar algunos. Solo de pensar que tengo al alcance de la mano, gratis, los libros de Verne que siempre quise volver a leer (leí muchas de sus novelas cuando era pibe), le otorgan un montón de ventajas al formato electrónico.

Ahora estoy leyendo La Cúpula, de Stephen King, en castellano, y hasta ahora, dejando de lado la novela en sí (que no es de lo mejorcito de Stephen, aunque recién estoy arrancando…), me está resultando tanto o más cómodo y disfrutable que un libro en papel.

En cuanto a la lectura en formato electrónico en general, independientemente del dispositivo, veo dos grandes problemas sin resolver:

  • La poca cantidad de libros editados en castellano (al menos comparado con la cantidad editada en inglés)
  • El precio. Dejando de lado los libros gratuitos, libres (ya sea por un tema de antigüedad, o alguno de los miles y miles de libros editados por escritores independientes que publican su obra libremente), los libros electrónicos son caros. Y no deberían ser caros. Pero Amazon y compañía ya le vieron la veta de negocio, y a pesar de que no tienen que imprimir, que no tienen que stockear, que no tienen casi costo de distribución y almacenamiento, que reemplazar una edición por otra es infinitamente más simple que en una edición en papel, y una larguísima lista de ventajas, resulta que la mayoría de los libros son caros. Salen casi lo mismo que la edición en papel. Incluso hay casos en que la versión electrónica es más cara que la edición en papel.

El tema del material en español eventualmente se irá solucionando a medida que el formato electrónico se vuelva más popular. El tema de los precios… sinceramente no se, la ley de oferta y demanda también dicta que deberían abaratarse con el tiempo, pero no le tengo mucha fe.

Volviendo a las sierras de Córdoba

El último finde largo estuve despuntando el vicio del trekking en las sierras de Córdoba. La última vez que había estado haciendo trekking por ahí fue en octubre de 2005… hace 6 años. Mucho tiempo.

¿Y antes de eso? Antes de eso ni quiero sacar la cuenta. Volver a caminar por las sierras de Córdoba siempre es especial, porque ahí empecé a hacer trekking, porque ahí fueron mis primeras vacaciones sin mis viejos, porque también fue una provincia en la que veraneamos varios años durante mi infancia. Córdoba es especial.

Y en particular la Quebrada del Condorito debe haber sido el segundo o tercer lugar que pisé haciendo trekking. El primero fue seguro Los Gigantes. Y después, estoy en duda cual fue el segundo, si la Quebrada o alguna otra excursión, tipo Cascada de los Chorrillos. Tendría que buscar las fotos (en papel, obvio). Eso fue en el año ’96, si la memoria no me falla, con JEG, mientras veraneábamos en Carlos Paz.

No puedo decir que reconocí el paisaje, porque mi memoria es pésima, porque aquel primer viaje fue en otro contexto, cuando la Quebrada aún no era Parque Nacional, y porque fue un trekking corto de ir y volver en el día. Pero sí puedo decir que me acordé mucho de Sergio, y de Marito, y de Edith, y de Gabriela, y de muchos de mis primeros “amigos de la montaña” que por esas cosas de la vida, ya no veo.

Pampa del HospitalEl plan original era acampar cerca del balcón norte de la quebrada, y hacer una travesía hasta San Clemente. Pero hubo un ligero cambio de planes, por un lado porque el parque está haciendo los preparativos para los festejos de sus 15 años, y como tiene (supuestamente) todo el personal dedicado a eso, decidió deshabilitar temporalmente varias de las áreas autorizadas de acampe. Podría escribir un rato sobre lo que opino de como Parques Nacionales maneja algunas cosas… pero dejémoslo para otro post. Así que acampamos en la Pampa del Hospital, que está un poco más alejada de los balcones, más cerca del Centro de Visitantes del Parque.

Por otro lado, el pronóstico del tiempo no era muy alentador para el fin de semana, así que también acortamos un poco la travesía (en caminata, no en tiempo), y terminamos saliendo por otro lado.

Balcón SurEl primer día nos instalamos en el campamento, agarramos provisiones para la tarde, y nos fuimos hasta el Balcón Sur, luego de almorzar en el río. La vista es espectacular, el día se había puesto hermoso, vimos varios cóndores (aunque no muy de cerca), y con la ayuda de los binoculares de Rolo pudimos ver también “el baño de los cóndores”, al fondo de la quebrada, cerca del río: un lugar donde estas aves se reúnen para acicalarse y limpiarse. Después de disfrutar un buen rato de esto, volvimos al campamento, cenamos, y al sobre. El día había sido muy largo, arrancando alrededor de las 6am con el desayuno en el bondi.

Balcón SurRío Condorito

El segundo día levantamos campamento y nos fuimos al Balcón Norte. El sol estaba fuertísimo, así que la caminata fue un poco más pesada. Además, esta vez cargábamos con todo. Almorzamos al costado de un arroyito, y nos fuimos para el balcón. No tuvimos suerte esta vez con los cóndores: apenas se veían un par, muy muy a lo lejos. Por clamor popular decidimos emprender la marcha para llegar lo más rápido posible al puesto serrano en el que íbamos a campar, y aprovechar la tarde, y sobre todo, el río.

Esto es vida...La magia de las sierras

Partimos por un sendero ya no tan tradicional, fuera de los senderos auto-guiados del Parque, y fuimos descendiendo hasta cruzar el límite que separa el área intengible, protegida, pasando ya a caminar por terrenos privados. A media tarde llegamos a un puesto serrano (¿Puesto de Mimbre? No me acuerdo el nombre… ¿alguien me ayuda?), donde merendamos, aprovechamos el río, y descansamos. Fue una tarde de relax, desenchufe, de recordar anécdotas de otros viajes, y de disfrute.

En el ríoEn el río

Finalmente la tormenta anunciada llegó esa noche, aunque pasó bastante rápido, y no fue tan grande tampoco. Después de desayunar levantamos campamento, y emprendimos la marcha hacia el cruce con la ruta, por donde iban a pasar a buscarnos. La mañana estaba brumosa y húmeda, y de a ratos lloviznaba. Después de un par de horas de marcha, terminamos bastante mojados. Una vez que llegamos a la ruta, nos pasó a buscar Quique, y nos fuimos a almorzar. De allí, a Carlos Paz, al hotel (¡hotelazo!) de Quique, a ducharnos y aprovechar las instalaciones del hotel para pasar la tarde mateando y charlando (¡Quique es un libro abierto!), hasta la hora de tomar el bondi de regreso.

Hermoso fin de semana, en resumen.

Todas las fotos, acá: Quebrada del Condorito 2011

Movistar: si no te quejás, ¡plin caja!

Golden Cashier

Golden Cashier por Guilherme Augusto Oliveira | CC by-nd

Resulta que hace un par de meses que Movistar me viene cobrando un excedente en el consumo del plan de datos del teléfono. Recién ahora me doy cuenta, culpa de que el importe es muy chico (menos de $3.-) y entonces el total de la factura era más o menos el mismo de siempre. Además, con esto de que Movistar me metió compulsiva y unilateralmente en su esquema de “factura electrónica” no recibo más la factura. Tengo que consultarla on-line. Y el sistema de gestión on-line de Movistar es una basura que normalmente no funciona cuando lo necesitás.

Pero bueno, decía, me vienen cobrando un excedente sobre el plan de datos. Mi plan es de 500 MB. Hasta ese consumo, lo tengo incluido en el precio base del abono. Y la realidad es que mida mi consumo por donde lo mida, nunca supero los 150 MB. Cuando vi el cargo por excedente, inmediatamente sospeché de un error. Por más inexacto que pueda ser el método de medición que yo uso, no hay forma de que le esté errando en más de un 300%.

Así que le encomendé a mi hermano la tarea de averiguar que pasaba, porque el titular de la línea es él. Como siempre, encontrar la respuesta precisa fue una odisea, gracias a la falta de voluntad, profesionalismo, capacitación y conocimiento de muchos de los operadores del *611.

La primer persona lo despachó con un “seguro se está excediendo”, y “seguro se está equivocando en el control que usted hace del consumo”. Y la frutilla del postre: “igual es muy poco lo que le estamos recargando, ¡son menos de $3 señor!”. Claro, dale, ¡sos tan garca y mala gente como tu empleador! son menos de $3 de UN cliente, producto de un error de ustedes. En los cientos de miles de clientes que tienen, ¿cuántos reclaman? ¿cuántos se dan cuenta?

Mi hermano insistió, y volvió a reclamar. La segunda persona no tenía la más remota idea, aparentemente, de lo que es un plan de datos, de lo que es el consumo de datos con un smartphone, o de la vida en general, digamos.

Pero… ¡la tercera es la vencida! Finalmente apareció alguien que tenía la posta. Resulta que todo el consumo que vos hagas durante el tiempo que el sistema de facturación de Movistar hace el cierre del período (proceso que aparentemente se hace de madrugada, pero no tengo idea cuanto demora), queda fuera del plan, y se factura, erróneamente, como excedente. Como un smartphone es normal que esté conectado haciendo “algo” casi todo el tiempo, por más que el proceso se corra de madrugada, es bastante probable que durante ese ratito se genere algún consumo. Si reclamás, en la siguiente factura te lo reintegran. De lo contrario… ¡plin caja!

¿No es genial?

Mi hermano trató de averiguar si había alguna forma de evitar esto, porque su reacción inmediata fue “OK, pero es un error. Todos los meses va a pasar lo mismo… ¿voy a tener que llamar todos los meses para reclamar el reintegro?” Y la respuesta es… redoble de tambores… ¡sí! ¡obvio!

O sea: Movistar tiene un error en su sistema de facturación. Aparentemente lo sabe, ya que los operadores que tienen idea, evidentemente tienen forma de verificar que el excedente se está produciendo a causa de ese problema en sus sistemas. Digo yo, ¿no sería ético arreglarlo automáticamente, en todo caso? ¿no es acaso ilegal lo que están haciendo? Me están cobrando de más, y saben que me están cobrando de más, y saben que es por un error interno.

Queridos empleados de Movistar: todos los que estén al tanto de esto y tengan alguna responsabilidad sobre el tema y no están haciendo algo, lo que sea que puedan hacer desde su lugar para revertirlo y arreglarlo, sepan que son unos soretes. Soretes marca cañón.

Bonus track: como siempre, la primera reacción del *611 cuando reclamás por consumo de datos es enrostrarte que tu mecanismo de medición está equivocado. Pero lamentablemente Movistar no te da ningún servicio para medir tu consumo de manera oficial. Al menos no uno que no sea “post mortem” (con el período cerrado). El análisis detallado lo cobran aparte (además de que es claramente “post mortem”). Si no quieren que los usuarios “se equivoquen” midiendo con aplicaciones de terceros, ¿no va siendo hora que su patético “Movistar on-line” incorpore algún mecanismo oficial, en línea, actualizado a lo sumo cada hora, para que el usuario pueda ir controlando su consumo?

Un ejemplo más del abuso de las compañías de telecomunicaciones y van…

Así que ya sabés: si tenés un pequeño excedente en el plan de datos, y a vos te parece que es un error… reclamá. Averiguá. Es todo un tema. Si mi plan de datos fuera más chico, digamos, de 200 MB, a lo mejor me creía y todo que me estaba excediendo. Y… ¡plin caja! Me imagino que para los que tienen un plan ajustado, más cercano a su consumo real, es más complicado saber si el excedente es real o es un error.

Tal vez deberíamos exigir que Movistar (y Personal, Claro y Nextel también, ya que estamos) le den a todos los usuarios algún mecanismo gratuito y permanentemente actualizado para medir y controlar los consumos.