el blog de cHagHi

(el rejunte on-line de todo aquello que deseo compartir)

 

Fiaca en Bariloche

Luego de las emociones de la semana anterior, los días de vacaciones que disfruté en Bariloche fueron muuuuuuy tranquilos.

Me quedé en casa de Sandra, a la altura del km 13 de la Bustillo, en un barrio de las afueras muy lindo. Las actividades fueron dormir, comer, dormir siesta, caminar un poco, pasear por el centro, y hasta ver tele. San me malcrió una semana entera con espectaculares desayunos y meriendas (al menos comparados con mis pobres desayunos, y mis no-existentes meriendas, eran espectaculares).

Al centro fui varias veces (sí, desde el km 13 y en bondi es casi una excursión...), y aproveché para caminarlo bastante. Hacía muchísimo tiempo que no estaba en Bariloche más de unas horas, y que no lo caminaba. Impresionante la cantidad de turistas (nacionales y extranjeros); está absolutamente DESBORDADO en capacidad e infraestructura en un montón de servicios. Está todo carísimo, mal.

Las excursiones más "locas" fueron ir hasta el Llao Llao, pasear por las afueras del hotel y hacer un tekking de más o menos 1h por un sendero que parte de ahí y lleva hasta el lago Escondido por un sendero muy tranqui y bonito, que incluye un bosquesito de arrayanes. También ir hasta el cerro Campanario, pasear en su aerosilla, y disfrutar de la vista (y la confitería...) de la cumbre. Y presenciar en el centro, a orillas del Nahuel Huapi, la final de la competencia de windsurf y kaiser.

Me junté un par de veces con Pablo. La primera vez, una tarde a tomar unas cervezas artesanales en La Cruz, con un amigo de él (Ernesto), acompañadas de nachos, tacos y tortillas. La segunda vez cenamos en su casa, así que también pude compartir un rato con Denise y Santi. Impresionante como creció Santi... como pegó un estirón en el último año, como conversa. De postre comimos un rico helado de Jauja (je, ¿de dónde más?), ritual que dicho sea de paso repetí cada vez que fui al centro.

Hubiera estado bueno compartir un poco más de tiempo con Pablo y Denise, pero fueron pocos días, y en la semana ellos estaban trabajando, no de vacaciones al pedo como yo, y se complicó.

En definitiva, fue una semana de relax y de vivir Bariloche, un poco como turista fiacoso, y otro poco casi casi como si fuera un residente.

Fotos, acá

Y ya que estamos, un año antes escribía: Pingo Argentino

Por el valle del Turbio

También conocido como "Las Cuatro Estaciones". ;)

¿Quién hubiera pensado que en un trekking corto (6 días), en una zona relativamente baja (valle del Turbio), en pleno verano, disfrutaríamos y sufriríamos sol, lluvia, calor, frío, viento... y hasta 30cm de nieve?

El Bolsón (y alrededores) tiene sorpresas para todos los gustos. Eso es lo que más destaco de la travesía que hice desde lago Puelo hasta el cerro Plataforma, por el valle del río Turbio. A pesar del frío y el agua, fue fantástico poder caminar por un bosque nevado, mientras está nevando. Y nevado en serio. Ya había estado en la nieve, pero el paisaje esta vez fue pseudo-invernal, y en invierno NUNCA estuve en el sur, así que este fue un regalo atípico de la Naturaleza (que tengo entendido fue noticia hasta en Buenos Aires), quizás para compensar que mientras estuvimos acampando al pie del Plataforma, buena parte del tiempo estuvo nublado y lluvioso, y a pesar de que subimos y le hicimos el aguante al viento y al frío un par de horas con la esperanza de que despeje... no hubo cumbre, y no hubo (ahí, arriba del Plataforma) mucho paisaje para apreciar.

El otro punto saliente fue el grupo. No porque otros grupos hayan sido malos, ni mucho menos, sino porque conocía prácticamente a todos de trekkings anteriores. Algo inusual. Eso hace que el grupo funcione de una; no hay nombres que recordar, no hay hielo que quebrar, muchas preguntas ya están respondidas... y solo queda divertirse y pasarla bien desde el vamos.

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El trekking consistió en ir desde la margen sur del lago Puelo hasta la base del Plataforma, faldeando el cerro Cubridor, y siempre siguiendo el valle del río Turbio. Los paisajes son muy lindos, especialmente desde los lugares elevados. El río Turbio tiene ese color azul-turquesa lechoso típico de los glaciares, ya que arrastra sedimentos de estos. De ahí su nombre. Y en el trayecto pudimos apreciar muy lindas vistas del Puelo, de El Bolsón, del Plataforma y del cerro Tres Picos.

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Un punto saliente del paisaje son los bosques incendiados :( Es muy triste. En los últimos 100 años, la zona sufrió 3 incendios forestales muy grandes. A pesar de que el bosque hace todo lo que puede por resurgir, el efecto negativo de los incendios es acumulativo... y hay zonas completamente peladas, con tierra, arbustos, y árboles quemados. Arboles en muchos casos centenarios. Y como siempre, la causa del incendio es humana. Tal vez no intencional... pero humana.

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Acampamos 3 noches en la base del Plataforma. El segundo día de trekking, cuando nos dirigíamos a la base, estuvo bastante frío y lluvioso. La primer noche lloviznó un poquito; al día siguiente estuvo un poco mejor, y algunos aprovechamos para hacer un mini-trekking hacia el cerro, como para tener un preview de lo que sería el ascenso al otro día, si el clima mejoraba.

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La segunda noche diluvió. Al día siguiente, amaneció casi despejado, así que a media mañana se decidió intentar subir al Plataforma. Pero a medida que subíamos... el solcito resultó ser un "claro" en el ojo de la tormenta, que empezó a volver. Se empezó a nublar, y a nublar, y a lloviznar... y más arriba viento, y más viento, y agua nieve... y aguantamos un rato refugiados en unas rocas... pero al final nos ganó el frío. Realmente no valía la pena seguir subiendo, ya que solo íbamos a ver el interior de una nube :) Lástima, porque nos quedamos con ganas de ver las lagunitas de altura del Plataforma, y acercarnos más a sus múltiples cascadas, y ver el paisaje del valle desde su cima.

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Bajamos del Plataforma con frío y empapados, y terminamos refugiados en las carpas hasta la hora de la cena, gracias al heroico esfuerzo de Luis y Fernan, nuestros guías, que se quedaron a capear el frío, la lluvia y el granizo cuidando el fuego... y cocinando.

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A la hora de la cena hacía mucho frío, pero por lo menos no llovía. Al rato, empezó a caer ese granizo finito típico de cuando hace más frío del necesario para que nieve. Y después, empezó a nevar muy poquito, pero lo suficiente para blanquear el paisaje y jugar un rato. Vencidos por el frío, nos fuimos a dormir.

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Durante la noche... nevó. Pero posta. Nieve. Mal. De verdad. Al salir de la carpa estábamos inmersos en un paisaje invernal. Parecía agosto. Parecía que se había dado una jugarreta rara con el tiempo, y habíamos permanecido en la carpa todo el verano. Impresionante.

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Desarmamos el campamento a los pedos, mientras aún nevaba, con los dedos congelados. Y emprendimos el retorno, pisando 20 / 30 cm de nieve mientras caminábamos por el bosque. Para mí, toda una novedad, así que toda esa mañana de trekking la disfruté un montón. Caminar por un bosque nevado es caminar como por un libro de cuentos. Sí, ya se, es medio naïve lo que digo. Pero es la sensación que me dió.

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El regreso fue duro, no tanto por el terreno (aunque se complicó con la nieve), sino porque teníamos que desandar en un día lo que a la ida habíamos hecho en dos. A mediodía, cuando ya estábamos bastante más abajo y habíamos dejado la nieve, otra vez empezó a llover. El timming no podría haber sido mejor: Justo estábamos llegando al refugio temporario que se está montando mientras se reconstruye el que se quemó más arriba. Y ¿Emanuel? (el refugiero) nos convidó unos ricos mates con torta fritas, lo cual nos pemitió pasar el rato calentitos mientras dejaba de llover, y nos brindó el combustible para seguir la marcha.

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A media tarde llegamos al puesto en el que habíamos acampado el primer día. Y... ¡había SOL! Rápidamente transformamos el campo en un tendal con todas nuestras cosas mojadas, y disfrutamos de un almuerzo tardío mientras nos secábamos.

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Después de un break de más de 2hs, continuamos la marcha rumbo al Puelo. Al rato, nos dividimos, un poco sin querer, un poco porque Charly, Sil y yo empezamos a meter pata y a seguir a los caballos de los paisa que porteaban parte del equipo y que llevaban a Luisito, que se había fisurado a la mañana caminando por la nieve, y a partir de que llegamos al refugio había continuado a caballo. El asunto es que por seguir a los caballos le sacamos ventaja al resto del grupo, nos mandamos sin saber por otro camino (moraleja: Los caballos NO siguen normalmente la misma ruta que siguen las personas...) más largo, terminamos perdiendo de vista a los caballos (moraleja 2: por muy rápido que camines, los caballos caminan MAS rápido), empezamos a seguir sus huellas, y medio que nos perdimos... y cuando empezamos a decir los tres "oh oh... nos mandamos un moco", apareció Fernan que nos venía siguiendo las huellas. Cuestión que a pesar del moco y el desvío, ya con la ayuda de Fernan terminamos llegando al lago antes que el resto del grupo, que supuestamente venía por el camino más corto. Es que veníamos a las chapas, mal, y las últimas 3hs de trekking las hicimos prácticamente sin parar.

El último campamento, a orillas del Puelo pasó sin novedades (¿que no haya llovido es novedad? :p), y al día siguiente, después de despedirnos de Luisito, Pau y Raúl (que por distintos motivos, se fueron directamente en lancha), emprendimos la marcha por la orilla del lago hasta llegar al "Desemboque", donde nos tenía que esperar el vehículo que nos llevaría otra vez al hostel en El Bolsón. El camino se hizo realmente muuuuuuy largo, porque ya estábamos muy cansados. Pero llegamos. La combi nos dejó pagando, así que después de refrescarnos en el Puelo, tuvimos que volver en remis.

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Finalmente llegamos a Gaia, el hostel en El Bolsón. Mientras esperábamos que se hiciera el asado, y después de darnos una hermoooooosa ducha y ponernos presentables, nos hicimos un rato para bajar hasta el pueblo, y, al igual que la noche que llegamos desde Baires, tomarnos unas cervezas artesanales y un buen helado en Jauja. Y después, otra vez al hostel, a comer el asado (si, arrancamos por el postre, ¿y qué?), que estuvo espectacular.

Ese fue el punto final de la travesía. Al día siguiente partimos todos para Bariloche; de ahí, algunos se iban a San Martín de los Andes a hacer otra travesía, otros regresaban a Baires, y yo, iniciaba mi segunda semana de vacaciones, haciendo turismo urbano por Bariloche. Pero eso... eso es otra historia.

Todas las fotos de la travesía, acá.

Ah, me olvidaba, ¿alguien sabe cuánto cuesta un fagot? (perdón, chiste interno...)

 

Y ya que estamos, un año antes escribía: Ubuntu 6.10 en Dell Inspiron 640m :: Y llegó la laptop :: Una casa junto al mar

El camino del oro: de La Carolina a Nogolí

Este finde largo anduve de travesía con Hielo Azul por San Luis. La propuesta consistía en unir a pie La Carolina con Nogolí, pasando por varios puestos serranos (algunos abandonados), y transitando caminos alguna vez recorridos en busca de oro.

Como siempre lo pasé genial, se armó un grupo de gente muy lindo, con mucha buena onda. Tuvimos como bonus-track una nevada el primer día, que le dió un toque interesante... aunque también, frío... mucho! Pero yo personalmente disfruté el estar caminando en medio de una nevadita, y me despaché sacando unas cuantas fotos en las inmediaciones del primer campamento de un paisaje que para mi fue, gracias al toque que le da la nieve, inusual.

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El segundo día de a poquito fue asomando el sol, que nos acompañó todo el domingo, y también el lunes. En general, todas fueron jornadas de caminatas cortas, de entre 3 y 5 hs., sin demasiados desniveles, así que ibamos tranquilos. La nota de color del segundo día la pusieron los caballos del paisa que nos hacía el porteo del equipo de campamento y la comida: Eran animales grandes, que no estaban acostumbrados a caminar por esas sierras, y se empacaron más de una vez. Es la primera vez que me pasó llegar al lugar de acampe antes que los caballos... jeje.

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El lunes, arrancamos más o menos tempranito, y después de descender hasta el río La Quebrada, y posteriormente, al río Molles, llegamos hasta un puesto en Nogolí en el que un vehículo nos trasladó hasta La Serrana, un complejo turístico que un poco por la época, y otro poco porque están refaccionando, estaba abierto solo para nosotros. Ahí disfrutamos de un excelente asado, una buena ducha, y un par de horitas de modorra hasta que llegó el minibus que nos trasladó a San Luis para emprender el regreso.

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Pensé que no había sacado tantas fotos, en parte porque las pilas recargables me jugaron (ooootra vez...!) una mala pasada, pero saqué casi 150, de las cuales quedaron 130. Gracias Eze por el préstamo de pilas del último día. Me salvó. Algunas fotos soleadas están medio verdosas, porque estuve "jugando" a setear el balance de blancos manualmente... y en un par de oportunidades le pifié. Probablemente en el transcurso de los días retoque esas fotos y las vuelva a subir arregladas. Moraleja: A pesar de que muchos fotógrafos pro o semi-pro recomiendan NO usar el balance de blancos en modo "auto" en las cámaras point-and-shot... mí cámara tiene un buen balance automático (al menos al aire libre), porque las fotos no salieron mejores que otras veces, y todo el tiempo tuve que estar pendiente de como seteaba el balance... y varias veces me equivoqué. Así que no voy a volver a experimentar con esto, salvo para situaciones en que la luz realmente sea "dudosa".

Podés ver todas las fotos de este viaje siguiendo este enlace

Por último: No puede ser que haciendo estas salidas con la frecuencia que las hago, siga padeciendo las falencias de mi bolsa de dormir sintética con relleno de fibra Hollow, encima de 1ra (o 2da generación), comprada en el año '98 (o sea, RECONTRA amortizada, encima...!). Tengo que comprarme una bolsa con relleno de plumas, MUCHO más confortable, liviana y "comprimible". Si vuelvo a hacer una travesía en la que haya riesgo de temperaturas nocturnas inferiores a 0 grados sin invertir antes en una bolsa mejor, soy un pelotudo. He dicho.

 

Más fotos en Flickr

Listo, migré a Flickr las fotos de la travesía combinada Lolog/Laguna Verde - Lacar/Lolog del 2005. Están acá y acá respectivamente.

Estuve dandole vueltas al asunto, y no voy a migrar las fotos de Valdes '03 y Azul/Raquel '04. ¿Por qué? Porque son fotos escaneadas. Pésimamente escaneadas. Después de mucho revolver en mi casa hasta dar con los CDs originales que me habían dado cuando las revelé (sí, son de esa época en que uno revelaba fotos...!), me dí cuenta que aunque las suba en la máxima resolución, están sumamente pixeladas, y no se aprecian bien. Me da pena porque esos dos álbumes constituyen en cierta forma el único relato que tengo de aquellos viajes... ya que en aquel momento tampoco tenía un blog propiamente dicho. Así que después de meditarlo un poco, hice lo siguiente:

  • El botón "ALBUMS" de la cabecera del blog, ahora apunta a mi página de sets en Flickr. 
  • Para referencia futura mía, y/o por algún memorioso que recuerde que existen, las fotos de Valdes y Azul/Raquel forman los únicos dos álbumes que quedaron hosteados acá, y la URL sigue siendo http://chaghi.com.ar/albums/, solo que ese link no figura ni en la cabecera ni en la barra de navegación del blog... así que tenés que llegar ahí porque sabés que existe, o porque pasaste primero por este post ;) (ok, o porque Google te ayudó... aunque ahora que lo pienso, me parece que esa página no se indexa).

Esto pseudo-termina la migración de historia a Flickr. Si bien tengo muchísimas más fotos, en general corresponden a cumpleaños, reuniones familiares y/o con amigos, y ese tipo de cosas, que no creo que nunca me tome el trabajo de subir. Algunas de esas fotos están subidas en forma aislada para ilustrar algún post en el blog... pero nada más. No vale la pena subirlas todas, clasificarlas, taggearlas y demás.

Lo único que me queda pendiente, es subir más fotos del viaje a Europa. De las 800-y-pico que tengo, solo publiqué unas 80. Y tal vez, con tiempo, complete también un poco los otros álbumes. En promedio tienen unas 20-y-pico de fotos cada uno, mientras que en mi disco rígido debe haber cerca de 100 fotos (a veces más) por cada una de esas vacaciones.

La verdad tengo una disyuntiva con eso... la fácil es subir todo y listo. Pero no me gusta, porque hay muchísimas fotos que no dicen nada, que no valen la pena, son repetitivas, o lo que fuere. Hacer una selección lleva su tiempo, y más aún agregar descripciones. Y creo que los viajes están muy bien ilustrados por las fotos que ya están publicadas. Así y todo, no termino de decidir.

 

Y ya que estamos, un año antes escribía: Spielberg sin efectos especiales

Album migrado a Flickr

Para inaugurar un mayor ancho de banda, empecé a subir a Flickr los albums que aún tengo hosteados en el blog. Arranqué con la mini-travesía que hice en Córdoba en el 2005. Todavía me falta migrar un par más; el tema viene medio lento porque quiero pasarlos con descripciones y todo, y eso es bastante engorroso.

El album de dicha travesía ya está en Flickr, acá: Dos Cumbres 2005.

 

La magia de los mapas

¿Quién hubiera pensado, hace unos años atrás, que iba a ser posible casi para cualquiera (con un poco de conocimiento topográfico de por donde camina, claro), armar un mapa satelital de un trekking?

Bueno, gracias a Google, y a Pablo Zelaya (nuestro guí­a por parte de Montañas Tucumanas), se puede.

Mapa 1ra etapa
Senderos del Aconquija - 1ra etapa

Pablo dividió la travesí­a en 3 etapas. Las otras dos fotos, las pueden ver junto con el resto de las fotos del viaje, acá.

Y ya que estamos, un año antes escribía: La era de hielo 2 :: Dattatec. TODO MAL

Senderos del Aconquija 2007

Esta Semana Santa volví para Tafí, aunque esta vez, para hacer una travesía, y caminar. Y caminé. Mucho. Realmente fue un excelente trekking, con un par de experiencias distintas que lo hicieron más duro (pero a su vez, divertido!) de lo que originalmente pensaba:  Caminar en algunos tramos con el barro hasta los tobillos, y tener que vadear un río armando grupos, para que no nos arrastre tan fácil la corriente.

La travesía básicamente consistía en unir Tafí del Valle con San Miguel de Tucumán, pasando por el Valle de la Ciénaga, un puesto de montaña en las cercanías de Anfama, y terminando en El Siambón. Es un circuito de trekking clásico en la zona. Lo especial es que la temporada de lluvias terminó hace muy poco, y este año llovió más de lo normal, con lo cual había mucho barro, y los ríos (especialmente el Río Grande) estaban muy correntosos. O, como nos dijo un vaqueano que cruzamos en el camino "el río está bastantito".

La primer noche la pasamos en el hostel Nómade, en Tafí, donde tuve la oportunidad de compartir algunas horas con los chicos que tan bien me habían recibido los últimos días de mis vacaciones.

Al día siguiente, un transfer nos acercó a la senda que sube hasta La Ciénaga... y arrancamos con el trekking. Estaba entre nublado y lluvioso, lo cual no vino tan mal, ya que caminar por el barro nos bajó bastante el ritmo de marcha, y hacerlo al rayo del sol, creo que hubiera sido peor. Entre otras cosas, me di el gusto de caminar por esas laderas verdes, VERDISIMAS, que ya había visto en mi paso anterior por Tafí, y me habían dejado con las ganas.

Ladera verde
Mulas porteando nuestro equipo
Llegando a La Ciénaga

A la tarde llegamos a la escuelita de La Ciénaga, y acampamos a un costado del río. Merienda, fogón, más tarde la cena. A la noche refrescó bastante, pero como contrapartida, el cielo se abrió completamente, así que me pude dar el gusto de mirar esos cielos estrellados que solo se ven cuando uno está en medio de la nada. Y varias estrellas fugaces.

Campamento en La Ciénaga
Fogón

Al otro día, La Ciénaga nos despertó con un día espléndido. Arrancamos la caminata hacia la casa de Pastor, cerca de Anfama. Pastor es el vaqueano que hizo el porteo del equipo de campamento, comida y carpas, y esa noche nos esperaba para acampar en su campo... y con corderito. El trekking estuvo muy bueno, paisajes alucinantes...

Luna sobre el cerro
Senderos del Aconquija - 2
Foto grupal
Senderos del Aconquija - 6

...hasta que el barro empezó a ser más espeso, y más, y más... al punto que ya no hubo forma de esquivarlo. A la tarde, terminamos caminando enterrándonos en el barro hasta los tobillos. Eso nos retrasó mucho, y terminamos llegando a lo de Pastor de noche. En retrospectiva, la experiencia fue interesante y divertida. Y por que negarlo, el corderito que nos esperaba, un excelente incentivo ;)

Rumbo a la casa de Pastor
Embarrado

El armado del campamento se complicó un poco, estábamos cansados, mojados, embarrados, no había luz, teníamos hambre... pero lo superamos. Admiro las pilas de ambos Pablos (los guías) para llegar cansados, quizás no tanto como nosotros, pero cansados al fin, y sacar andando el campamento. Y también resalto la hospitalidad de Pastor y su familia, para calentar agua, para preparar nuestra cena, y hasta para ofrecernos un poco de folklore en vivo, interpretado (voz y guitarra) por uno de sus hijos.

Al otro día nos despertamos temprano, ya que Pablo & Pablo preveían que los primeros kms. de marcha también serían con mucho barro, y ya ahí no teníamos margen con los tiempos: Había que llegar o llegar a Tucumán, porque el micro a Bs. As. no nos iba a esperar, obvio. Y más allá del barro, nos esperaba el Río Grande, el cual íbamos a tener que vadear como mínimo 9 veces. Lo bueno de despertarse temprano fue el paisaje: Cuando abrí la carpa, y vi los cerros iluminados de rojo, desapareció todo vestigio de fiaca o fastidio por tener que despertarse temprano. Espectacular. Ojalá tuviera una vista así desde la ventana de mi depto. Es imposible no arrancar el día con otro espíritu.

Vista desde la carpa
Colores del amanecer
Caballo solitario
Senda recorrida el día anterior

Finalmente, el barro no fue tanto. El día estaba espléndido una vez más, aunque menos caluroso (por suerte!). Pero el río estaba bastantito, así que los vadeos fueron más complicados de lo esperado. Fuimos cruzando en grupos, para minimizar el riesgo de que alguno se caiga. Muy divertido, pero cada cruce nos sacaba tiempo... tiempo que tuvimos que recuperar apurando la marcha en los tramos llanos. Encima después de mediodía empezó a nublarse, con ganas de tormenta... y lo último que necesitábamos era más agua (y barro). De paso: Gracias Pablos por insistir con que vadeara con las botas de trekking y no con sandalias. El que sabe, sabe. :)

Vadeando el Río Grande
Vadeando el Río Grande - 3

Y finalmente llegamos. En el micro que nos llevó al hostel de Tucumán devoramos unas riquísimas empanadas. Y logramos llegar al hostel con tiempo de ducharnos y reacomodar nuestro equipaje (en gran parte mojado y embarrado) antes de ir a la terminal.

En resumen: Una travesía buenísima, un grupo excelente, y unas cuantas experiencias nuevas.

Más fotos, aquí

 

Carnavales Norteños 2007

Y así se fueron estas vacaciones, completando mi segunda recorrida por el NOA. Esta vez, sin embargo, pude vivenciar más los lugares, y sobre todo, la gente. En parte porque estuve más tiempo en algunos lugares, y en parte por la fecha: La festividad del carnaval es MUY grande en Jujuy. Ni la Conquista, ni los Jesuitas, ni la opresión y la devastación de las culturas precolombinas que estaban en el lugar lograron borrar esta festividad. Se ha mezclado, sí, con otras costumbres, con simbolismos europeos, iconografía cristiana y demás. Pero sigue siendo una festividad muy importante para la gente. Mucho más que Navidad o Año Nuevo. Es una festividad con milenios de historia. Es la comunión de la gente con su tierra, sus cosechas y sus animales. Y para toda esta gente, su relación con la Naturaleza, con la Pachamama, es mucho más importante que cualquier otro simbolismo o costumbre que se ha intentado imponer.

Después de haber viajado tanto por el sur argentino, es imposible no notar que en el Norte no solo hay paisaje, también hay una CULTURA. El Sur son lagos y montañas, hermosos, pero prácticamente no tiene identidad. Es mucho más difícil encontrar historia en el sur. En el norte en cambio, uno no solo se encuentra con paisajes diferentes, sino con personas diferentes, comunidades diferentes, costumbres, historia.

El viaje tuvo dos partes: La primer semana, organizada por Hielo Azul, con epicentro en Humahuaca. Y la segunda semana, por mi cuenta, recorriendo un poquito Salta, Cafayate y especialmente Tafí del Valle. Varias personas del grupo también prolongaron sus vacaciones una semana más, así que a lo largo de la segunda etapa me fui cruzando con los compañeros de aventuras de la primera.

 

Parte I - Quebrada de Humahuaca

El sábado llegamos a Humahuaca, y nos hospedamos en la Posada del Sol, un hermoso hostel, no solo por el entorno, las comodidades, el servicio y los detalles, sino por su gente: Marga y Rubén, sus dueños, ambos porteños establecidos hace ya varios años en Humahuaca, y Carlos, un muchacho jujeño que trabaja en el hostel, y que fue nuestro guía en un par de excursiones, y nuestra "puerta de entrada" a entender un poco más toda la movida que hay atrás del Carnaval. Ese día era justo el día del "desentierro", la ceremonia que da comienzo a la fiesta. Así que a la tarde nos buscamos una comparsa, Los Copleros, y presenciamos el acto. Luego volvimos al hostel, y comimos unas ricas pizzas.

Desentierro del Carnaval - 2

El domingo, visitamos Tilcara. Hicimos una breve recorrida por la ciudad, y luego surgieron dos propuestas: Visitar el Pucará, o hacer un trekking hasta la Garganta del Diablo (una cascada que está a un par de horas de caminata). Como el Pucará ya lo conocía de mi viaje anterior, decidí hacer el trekking. A la noche, de vuelta en Humahuaca, fuimos a la Peña de Fortunato: Comida típica (tamales, humitas, empanadas, locro, cazuela de cabrito, dulce de cayote con nuez, ...), folklore, en fin, una típica peña del lugar.

Tilcara - Feria de artesanías
Tilcara - Caminata
Tilcara - Cascada (2)
Humahuaca - Peña de Fortunato

El lunes, Esteban (de excursiones y turismo "Hasta las Manos") nos llevó a Uquía, conocimos un histórico molino, e hicimos un trekking hasta el Cerro de las Señoritas. Luego regresamos al centro de Uquía, en donde disfrutamos de una riquísima merienda preparada por una repostera del lugar que nos recibió en su casa de te. TODO, absolutamente TODO era casero, y riquísimo. Cuando nos íbamos, justo se acercaba la comparsa "Los Corazones de Puya Puya", así que nos prendimos en la joda: Talco, harina, nieve, baile, nos convidaron chicha de maní, vino, sacamos fotos y charlamos con uno de los diablitos. Después volvimos fundidos a la noche a Humahuaca, en donde disfrutamos de unos ravioles.

Quebrada de las Señoritas (1)
Quebrada de las Señoritas (2)
Los Corazones de Puya Puya

El martes, arrancamos temprano para ir hasta Iruya, a donde se accede luego de recorrer un laaaaargo (y complicado) camino de montaña durante unas 4 horas (desde Humahuaca). Pasamos por Iturbe, en donde sentí una nostaliga MUY fuerte por el tren que ya no está, la estación abandonada, el lazo con Villazón (Bolivia) roto, en fin... recuerdos de la década infame del menemismo. Continuando nuestro camino, llegamos al punto más alto del trayecto, el abra El Cóndor, a más de 4000 msnm, y límite entre Jujuy y Salta. Finalmente llegamos a Iruya, en donde almorzamos una picada acompañada por unas empanadas salteñas, recorrimos el pueblo, hermoso, perdido en la montaña, e hicimos una caminata hasta la confluencia de los ríos San Isidro e Iruya. A la noche, otra vez en Humahuaca, fuimos a cenar a El Cabildo (donde otra vez, podíamos optar por diversos platos típicos).

Iturbe - Estación de trenes
Abra del Cóndor
Iruya - Regresando al pueblo por el cause (1)
Iruya - Grupal

El miércoles, Carlos, de la Posada del Sol, nos llevó a conocer la comunidad de Hornaditas, quienes viven (como digo yo) "bajados del mundo", en una economía prácticamente autosuficiente. Conocimos El Pintado, unas pinturas rupestres que hay en el lugar, Carlos nos contó de varios de los proyectos que hay en marcha en Hornaditas: Pelear (jurídicamente) por el título único de propiedad de sus tierras, reflotar el conocimiento de los ancianos, sus historias, mediante actividades en las escuelas, y reflotar el trueque con comunidades vecinas. Estos dos temas realmente merecen un post aparte... que espero escribir pronto. Almorzamos en la casa de Clara y Héctor Lamas, un matrimonio de la comunidad. Nos atendieron de 10, nos mostraron su casa, compartimos el almuerzo con sus hijos, y charlamos un largo rato con ellos. Después, conocimos al cardón más viejo de toda la Quebrada (de más de 350 años, y con 48 brazos) y al churqui más alto. De regreso en Humahuaca, fuimos a cenar a la peña de Ricardo Vilca. Espectacular. Proyectaron "Río Arriba" (yo no la había visto... me partió la cabeza, es una de esas películas que deberían proyectarse en TODAS las escuelas), y luego disfrutamos de la música de Ricardo. Impresionante lo que transmite ese hombre con su guitarra. Me traje un CD, y las ganas de conseguir los otros 2.

El Pintado
Grupo junto a la familia Lamas
Comunidad de Hornaditas

El jueves era uno de los días libres. Pero como había interés en conocer Purmamarca y las Salinas Grandes, Irene y Esteban armaron una propuesta: Dar toda una vuelta pasando por el Espinazo del Diablo, el Huancar, Quera, agarrar la ruta 40, llegar a las Salinas Grandes, subir por la cuesta de Lipán, llegar a Purmamarca, y luego volver a Humahuaca. La mayoría del grupo decidimos prendernos en esta propuesta, y otros optaron por tomar un bondi directo a Purmamarca, y de ahí hacer la excursión a las Salinas. El viaje estuvo buenísimo, si bien fue un poco largo. Nos extendimos un poco en Quera, en el almuerzo, con una familia del lugar conocida de Esteban, y para mi gusto llegamos un poco tarde a Purmamarca (y con poco tiempo). Pero en fin... encima, yo y varias personas más estábamos descompuestos desde la noche anterior. Yo particularmente no había pegado prácticamente un ojo. Estaba muy cansado. A la noche, ya otra vez en Humahuaca, cenamos en la Casa de Tantanakuy, donde una vez más disfrutamos de música en vivo y comida típica.

El Huancar
Salinas Grandes - Geometría del suelo
Salinas Grandes - piletones de extracción
Purmamarca - paisaje

El viernes era el segundo (y último) día libre. Acá sí cada uno hizo lo que quiso... por mi parte, junto con Adrián, Germán y Héctor, salimos temprano en bondi rumbo a La Quiaca. Recorrimos un poco la ciudad, la cual realmente no me gustó mucho. Fuimos espectadores del contrabando hormiga, masivo, a la vista de Gendarmería (tanto argentina como boliviana). Cruzamos a Villazón, y recorrimos un rato, y a la tarde, después de almorzar, tomamos un remis hasta Yavi, un pequeño pueblito a 16km de La Quiaca, que solo pude disfrutar una hora (y me quedé con ganas de más). Volvimos a la noche a Humahuaca. Tuvimos que soportar en la entrada un control de Gendarmería (hint: la frontera no se controla, un bondi sí...) bastante estricto: pararon el micro, tuvimos que bajar todo, bajaron el equipaje de las bodegas, y revisaron a todo el mundo. Así y todo, llegamos a tiempo a la posada para disfrutar del asado de despedida, preparado por Carlos.

La Quiaca
Yavi - Calle principal

Antes de seguir, pongamos el crédito donde corresponde: Gracias Caro, Viviana y Ricardo por su empeño en "sentarnos a hacer memoria" la anteúltima noche. Sin la recopilación del viaje que escribieron (y compartieron) este relato hubiera sido imposible. 

 

Parte II - Salta, Cafayate y Tafí del Valle

El sábado comenzaron las despedidas: Algunas personas ya se separaron en Humahuaca, o bien porque continuaban por su cuenta con movilidad propia, o por diferencias de horarios con los micros. El resto del grupo, bajó hasta San Salvador de Jujuy, donde almorzamos. La mayor parte de la gente regresó a Bs. As. desde ahí. Yo, inicié la segunda etapa de mi viaje rumbeando para Salta, junto con Daniel.

En Salta pasé dos días / dos noches. Tuvimos PESIMA suerte con la elección del hostel (eso nos pasó por elegir por precio...), era una mugre, un kilombo, estaba manejado por gente que no tiene idea lo que es manejar un hostel (o idea de turismo en general), que no servía ni para llamar a un remís. Pero bueno... eran solo dos noches. Durante el día, con Daniel nos dedicamos a recorrer un poco la ciudad, hicimos un par de paseos, subimos al cerro con el cablecarril, en fin, estuvimos bastante fiacas. Hacía MUCHO calor, eso nos tiró un poco abajo. Realmente se extrañaba el clima mucho más benigno de la Quebrada. Conclusión: Salta es una ciudad que me sigo debiendo. Hay pilas de cosas que una vez más me quedaron pendientes. Durante nuestra estadía, nos cruzamos con Beatriz y Ana, que también venían "bajando", aunque con cronogramas diferentes. Ana se quedó solo una noche, y de ahí regresó a Bs. As., y Beatríz se quedó un día más, y entre otras cosas, hizo una excursión de día completo a Cachi. Las chicas tuvieron MUCHA mejor suerte con el hostel: Tenían de antemano una reserva gestionada por Hielo Azul en el hostel Las Rejas. Recomendable.

Salta - Cumbre del cerro
Salta - Catedral al atardecer

Luego fuimos a Cafayate. Ahí tuvimos un poco más de suerte con el hostel. Hicimos una excursión por la Quebrada de las Conchas (o Quebrada de Cafayate), recorrimos bodegas, degustamos vinos, en fin... todo lo que se hace en Cafayate (que realmente no es mucho). Mucho no me gustó. Si a uno no le interesa el circuito del vino y las bodegas... después no hay mucho más para hacer. Así que me qedé dos días / una noche, y partí a Tafí del Valle. Daniel, se quedó una noche más en Cafayate.

Quebrada de Cafayate - Yeseras
Cafayate - Bodegas Etchart

Los últimos 4 días en Tafí fueron ESPECTACULARES. El tiempo no ayudó mucho (en esta época suele nublarse, y llueve con frecuencia), pero los chicos del hostel Nómade son UNA MASA. Me cagué de risa hasta llorar, con ellos y parte de la gente que estaba parando ahí. Una hospitalidad fuera de serie. Tafí es además un lugar muy recomendable para ir a pasar unos días tranquilos. Tengo ganas de volver en algún momento. Fueron 4 días de huevo, de estar en el hostel disfrutando el paisaje desde la terracita, o mirando tele, o charlando con los chicos. Hice algunas caminatas, subí al cerro, visité el museo Jesuita y el museo de Mitos y Leyendas... pero no mucho más. El resto, fue disfrutar de la tranquilidad de Tafí, su verde, el aire puro, y Nómade y su gente. Al segundo día llegó Daniel desde Cafayate, y al tercero llegó Beatríz, así que una vez parte del grupo estuvo reunido, e hicimos algunas cosas juntos.

Tafi del Valle
Hostel Nomade - Tafí del Valle (1)
Hostel Nomade - Tafí del Valle (2)

Y así se terminaron las vacaciones. El sábado a mediodía me tomé el bondi de Tafí a Tucumán, y de ahí, directo a Bs. As. sin escalas. Llegué esta mañana.

Realmente la pasé muy bien, conocí a un montón de gente copada, aprendí un poquitín más sobre la vida en el norte en la era precolombina, lo que como siempre, hace que aumente un poco más mi indignación con la conquista. ¿Dónde estaríamos hoy si América hubiera quedado aislada de la barbarie (sí, barbarie) europea y su sed de riquezas un par de siglos más? ¿Cuál sería la historia si al menos los conquistadores y la "Santa" Madre Iglesia  hubieran aprendido ALGO de los pueblos americanos, antes de exterminarlos y/o someterlos? No es casual que haya vuelto de este viaje con muchas de las sensaciones y preguntas sin respuesta con las que en su momento volví de Perú.

Más fotos aquí

Y ya que estamos, un año antes escribía: U2 en Buenos Aires :: Noticias desde Bariloche :: Asado de cumpleaños

Cuenta regresiva para las vacaciones

Ya casi estamos :)

El plan original, laaaaaaaargamente postergado, era hacer una travesía en el sur, desde Cholila a Lago Puelo, que por distintos motivos, a pesar de que se hace todos los veranos, sigue sin darse para mí. Este año, la limitación eran las fechas.

En la búsqueda de alternativas, cambiamos sur por noroeste. Ya estuve una vez en el NOA, en aquella oportunidad, en un viaje de 10 días que hice con Sierra Expediciones. Pero quedaron algunas cosas pendientes (por ejemplo, la oportunidad de visitar el pueblo de Iruya), y siempre estuvo en los planes volver. Y ahora, febrero, con la excusa de los carnavales norteños, parece una buena oportunidad. El único pseudo-miedito es a recagarme mal de calor :p, pero ya van varias personas que me tranquilizan con el argumento de que sí, hace calor, pero el clima es seco, y no se siente el sofocón de esta puta ciudad (Baires). Y que además, a la noche refresca. Eperemos.

El viaje tiene dos partes: primero una semana en grupo con Hielo Azul, que arranca directamente en Humahuaca, con actividades en ese lugar y alrededores. Esto no es travesía, no hay noches en carpa (otra diferencia respecto a mis últimos N viajes —exceptuando claro está Europa—), no es tan itinerante, y el trasfondo es un poco más... como diríamos "cultural". Los lugares por los que vamos a andar esos días creo conocerlos a todos en su mayoría, pero estuve por poco tiempo. Algunos (como Iruya) son absolutamente desconocidos. Independientemente de eso, está la novedad del Carnaval, sus peñas, y toda la movida asociada. Durante esos días, estaré repartido por Humahuaca, Purmamarca, Tilcara, Hornaditas e Iruya.

La segunda parte es más por mi cuenta. Voy a "bajar" y pasar unos tres días en Cafayate (Salta), y los últimos en Tafí del Valle (Tucumán). Esa etapa del viaje es más una página en blanco que veremos como llenamos. La gente de Hielo me gestiona el alojamiento; Luis me tiró varias ideas de actividades que se pueden hacer y/o contratar en esos lugares, pero 100% no tengo nada definido, y pinta que lo voy a decidir ahí.

Falta, todavía falta... pero poco, y es como que la cabeza ya empieza a estar en modalidad pre-vacaciones. A su debido tiempo, obviamente habrá más detalles, y fotos.

Mauricio Ferrari... ¿andás por ahí? ¿vos sos de Tucumán capital? Aún no tengo los horarios 100% confirmados, y en San Miguel de Tucumán voy a estar solo algunas horas (las que haya entre el horario del bondi que me trae de Tafí, hasta la partida del bondi a Bs.As.), pero quizás, la oportunidad sirva para encontrarnos en algún lado y charlar un rato. Si reunís a algún otro Pythonero tucumano bien, y si no, pues seremos solo dos.

 

Y ya que estamos, un año antes escribía: Munich

Ge oss en bild av ditt Stockholm

¿lo qué? :p

"Danos una foto de tu Estocolmo"

Es el nombre de una iniciativa de Aftonbladet, el diario de mayor circulación en Suecia, para armar una galería de fotos de Estocolmo, con imágenes enviadas por los lectores.

La página de de la fotogalería dice más o menos así: "Abrimos la nueva fotogalería aftonbladet.se/stockholm. ¿Cómo es tu Estocolmo? Fines del verano en los jardines del palacio o puesta de sol sobre Stadhuset. Saca una foto con tu celular o cámara digital y danos tu Estocolmo."

Mi Estocolmo

La foto que acompaña este post es una de las más lindas de todas las que saqué en las vacaciones. Salía del hostel, tempranísimo a la mañana (era algo así como las 5 am), rumbo a la Estación Central, para tomar el tren que me llevaba a Göteborg. El sol hacía un efecto muy particular, a esa altura del año, desde ese lugar, y a esa hora. Tengo dos fotos de ese momento, y realmente me encantan.

Así que decidí enviar la foto, y la publicaron. No es ningún mérito, ya que CUALQUIERA puede enviar su foto de Estocolmo... y no soy el único extranjero que lo ha hecho, por lo que estuve viendo. Así que podría decirse que el post es un poco narcisista... y no lo voy a negar :p Pero me gustó la experiencia de enviar "Mi Estocolmo", y poder verla publicada junto con montones de fotos más. La galería tiene unas fotos buenísimas, realmente.

El texto que acompaña la foto se podría traducir más o menos así: "Mi Estocolmo una mañana soleada. No vivo allí, pero me fascina Estocolmo. Este año estuve de vacaciones en Suecia, y creo que Estocolmo es la ciudad más hermosa del planeta."

... y sí, soy un exagerado, porque no conozco todas las ciudades del planeta, ni mucho menos, como para afirmar semejante cosa. Pero Estocolmo es muy linda. Punto. :)

Y ya que estamos, un año antes escribía: Humedad - revisited