el blog de cHagHi

(el rejunte on-line de todo aquello que deseo compartir)

 

Vallecitos 2010

Y así fue como el Bicentenario transcurrió para mi lejos de casa, en Vallecitos, Mendoza. Había estado en Mendoza un par de veces en el pasado, pero nunca en Vallecitos. La idea arrancó en parte porque quería hacer algo, no quería quedarme en casa, y en parte porque quería retomar el tema ascensos.

Resulta que después de los dos viajes al Lanín en el '98/'99 (más o menos) nunca volví a plantearme hacer un ascenso. Hice mucho trekking, mucho senderismo, eventualmente hice cumbre en algún cerro (cerrito...) porque bueno, porque la travesía así lo requería, pero nunca más me prendí en una propuesta que fuera "vamos a salir, vamos a apuntarle a aquel cerro, vamos a subirlo, y después vamos a bajarlo". Y es una movida completamente diferente, con mayor desnivel, donde hay que tener en cuenta otras cosas, y si encima le metés altura y algo de frío y nieve (como fue el caso en Vallecitos), otro nivel de dificultad.

Así que la propuesta de Vallecitos tuvo dos caras: Conocer el lugar, caminar un poco, desenchufarse, respirar aire puro y compartir gratos momentos con amigos, por un lado, y por otro, el desafío de hacer algunas cumbres, y medirme un poco como ando en esto de subir un cerro.

¿Adivinen quién organizó el viaje? ¡Sí! ¡Hielo Azul Aventura! Muy bien. Ya me van conociendo... :) Salimos de Retiro el viernes a la noche, con retrasos. Retiro era un loquero, mal. Impresionante. Está total y absolutamente colapsado para estas fechas. Y total y absolutamente fuera de control. El circo que habían montado el año pasado con los sectores de embarque, en el pico de la Gripe A, para otorgar más control y seguridad, y asegurarse por ejemplo que solo pasaran a la zona de las plataformas de embarque/desembarque los pasajeros y empleados de la terminal, está virtualmente desmantelado. La infraestructura (que no creo que haya salido $2 precisamente...) está, pero está en desuso. ¿Por qué? Vaya uno a saber.

Viajamos por Andesmar, donde es un clásico jugar al "Bingo Andesmar" durante el viaje. Y gané :) ¡Ja! Nunca me gano nada, así que fue un muy buen comienzo de viaje esto de arrancar ganando el bingo. Me gané un vino tinto, que luego compartimos en el refugio. 

Llegamos a Mendoza el sábado a la mañana, y de allí partimos en combis hacia Vallecitos. El grupo era bastante grande, y terminamos divididos en dos refugios. A mi me tocó estar en el refugio Mausy, a otra parte del grupo en el refugio del centro de ski. El refugio Mausy es muy lindo, y Vane y Guille, los refugieros, son super-ultra-copados. ¡Ah! No nos olvidemos de Violeta, su hijita, que tiene apenas 5 meses de vida y está viviendo con los papis en el Mausy desde el tercer día... es una santa. El refugio está a unos 2900 msnm.

Refugio Mausy
Refugio Mausy

El sábado a la tarde, luego de acomodarnos, almorzar y descansar un rato, hicimos todos juntos un trekking hasta Las Veguitas (de paso aprendí que "vega" es sinónimo de "mallín", solo que el primer nombre es más común en la zona de cuyo y NOA, mientras que el segundo es clásico de Patagonia), que es el típico "campamento base" para muchos ascensos. La idea era conocer y aclimatarse un poco a la altura. Estaba muy húmedo y bastante nublado, de hecho, ya en Las Veguitas se nos vinieron las nubes encima, pero igualmente pudimos disfrutar del paseo.

Las Veguitas
Las Veguitas

Por la noche se nevó todo, lo cual tuvo un doble efecto: Bajó la temperatura un poco más, pero por el lado positivo, se despejó completamente. Los restantes días estuvieron hermosos, frescos, pero completamente despejados, y sin viento. Diez puntos.

El domingo volvimos a salir todos juntos, con la idea de hacer el ascenso al Lomas Blancas, que es un cerro de unos 3600 msnm. Hicimos cumbre cerca de mediodía, y estaba tan calmo y despejado que pudimos quedarnos en la cumbre y almorzar allí. Luego emprendimos el descenso, pero apuntando al col que separa al Lomas Blancas del Arenales. La idea era que aquellos que quisieran, en lugar de bajar y volver al refugio, desde el col intentar cumbre en el Arenales (3400 msnm), que está muy cerca. Yo me prendí con este grupito, y al rato estábamos haciendo cumbre. Así que fue un domingo con cumbre doble :)

Subiendo el Lomas Blancas
Cumbre del Lomas Blancas
Cumbre del Arenales

El lunes, para aquellos que querían, podían, tenían ganas, se sentían bien, tenían equipo, etc., siempre bajo el criterio de los guías, estaba planteada la posibilidad de intentar cumbre en el Adolfo Calle (4260 msnm), lo cual planteaba un desafío un poco mayor. Así que una parte del grupo (en la que estaba incluído) partió muy tempranito, cuando apenas estaba clareando hacia el Adolfo. En total eramos 10 personas, contando a Guille y Pablo, nuestros guías.

El ascenso estuvo muy bueno, la mayor dificultad para mi fue el terreno, con mucho acarreo, lo que dificulta un poco la marcha, la pendiente, que especialmente en el último tramo se pone interesante, y la altura... 4000 msnm no es muuuuuucha altura, pero es suficiente altura para que el organismo te recuerde que NO estás caminando y haciendo esfuerzo al nivel del mar. Se nota. A lo último estaba muy agitado, me costaba cambiar el aire, tenía las gambas quemadas, y cada músculo del cuerpo me decía "sentate flaco, sentate acá y disfrutá del paisaje". Ahí es donde es importante la cabeza, para seguir adelante. Pasito a pasito. Tratando de transformar el aliento de Guille, que iba delante mío en energía. Planteándome metas, onda, "bueno, ahora vas a caminar hasta aquella piedra". "Listo, ahora, caminá hasta aquella otra". ¡Y finalmente llegué! Hice cumbre a eso de las 14.00, después de 6 intensas horas de aproximación y ascenso.

Amanece en Las Veguitas
Subiendo el Adolfo Calle
Cumbre en el Adolfo Calle
3 cumbres 3!

El día estaba inmejorable, arriba no había viento (¡insólito!), así que estuvimos en la cumbre un buen rato. Casi una hora. Y después... a bajar. La bajada es más rápida, porque la mayor parte se hace aprovechando un acarreo, así que con la técnica correcta y dejándote llevar, bajás a buena velocidad. El tema es que estaba cansado... y que mis botas de trekking empezaron a jugarme una mala pasada. Me quedan chicas. Me las compré justas, para el verano. Las usé en Cholila y me molestaron, pero no le di importancia porque supuse que era porque eran nuevas y estaban duras. Me molestaron algo en San Luis para Semana Santa, pero apenas, porque las caminatas fueron mucho menos exigentes y más cortas. Pero en la bajada del Adolfo Calle, me mataron. La combinación de medias un poco más gruesas, los pies hinchados (por las horas de caminata, el esfuerzo, mi tendencia a retener líquido y encima la altura) y la pendiente se combinaron para torturarme toda la bajada. Era como ir pateando la pata de un mueble con el dedo gordo de cada pie a cada paso. Feo feo feo. Encima no podía hacer nada... no podés bajar descalzo, así que me la tuve que aguantar. ¡Cómo costó! Había momentos que tenía ganas de llorar. Posta. No se lo deseo a nadie...

Volviendo al refu
Atardecer

Botas al margen, pasito a pasito, a la nochesita llegamos otra vez al refu, en donde disfrutamos de un ESPECTACULAR "locro de autor" (sic) que había preparado Vane. Resulta que cuando se estaba armando el viaje, con el tema del bicentenario en mente, y me contaron del refugio, se me ocurrió decirle a Luis "si preparan un tradicional locro, la propuesta te queda platinum". Y resulta que Luis les transmitió a Vane y a Guille la idea del locro... y el locro finalmente se hizo realidad. :)

El martes Guille preparó el asado de despedida a mediodía para todos. Buenísimo. ¡Qué buen asado! Y así, degustando el asado y regándolo con vino el viaje llegó a su fin. A media tarde partimos a Mendoza otra vez, y de ahí, a Buenos Aires.

La pasé genial, tuve la oportunidad de volver a compartir otro viaje con Caro, Pau, Charly, Anita, Eze, Jorge, Luis y Pablo, me divertí un montón, y comprobé que esto de los ascensos es completamente diferente a una travesía o a un trekking tradicional... y que también me gusta. Así que ahora hay que buscar algo un poco más alto para seguir... podría ser algún otro cerro en Vallecitos (hay cerros para tirar manteca al techo, y de todas las alturas y niveles de dificultad), o el Domuyo.

Más fotos del viaje, acá.

 

Por huellas comechingones

Para Semana Santa me fui unos días a San Luis, a despuntar el vicio del trekking. Y si no escribo algo en el blog, el viaje va a tener el triste record de ser el primero sobre el cual no escribo nada acá. Y eso estaría muy mal! Así que aunque no estoy inspirado ni tengo muchas ganas de escribir desde hace ya un par de semanas, vamos a ver que sale.

La escapada de Semana Santa está enmarcada en un proyecto personal intitulado "en 2010 me voy a rajar de Buenos Aires para todos y cada uno de los fines de semana largos que se crucen en mi camino", y fue un mini-trekking con Hielo Azul Aventura en las cercanías de Merlo, ahí, al filo del límite entre San Luis y Córdoba.

El primer día acampamos luego de una caminata de unas 4 horitas cerca del Cerro Blanco, a orillas del río. Fue un día tranqui, y hermoso... hasta que empezó a caer la tarde. El tiempo no nos acompañó mucho en el viaje, la verdad, pero se disfrutó igual :) Pero el primer día estuvo soleado, y a la tarde aprovechamos para hacer un mini-trekking a una cascada que quedaba por ahí cerquita.

Cascada
Arroyo

A la noche llovió de lo lindo, y a la mañana siguiente seguían cayendo chaparrones de a ratos, así que hicimos bastante fiaca mientras decidíamos si salir a caminar o no. Obivio al final salimos... ¿para qué estábamos ahí? Así que ahí nos fuimos, hacia el Cerro Aspero, y el Pueblo Escondido. Este pueblo hoy semi-abandonado está a los pies de las minas de wolfram (abandonadas completamente), y era el lugar donde vivían los mineros. Es un lugar muy pintoresco, con algunas construcciones bastante derruídas y otras no tanto. Algunos de los edificios están ocupados por familias que explotan el lugar turísticamente. Por ejemplo, hay una especie de posada donde sirven comidas caseras y esas cosas. No me quedó claro cuanto de esta ocupación es formal (i.e., "legal"), y cuánto informal. Almorzamos y pasamos buena parte de la tarde allí, y luego volvimos al campamento. Y para la merienda, Pablo nos sorprendió con pastelitos caseros que habían preparado la familia de Gustavo (nuestro arriero).

Rumbo al pueblo escondido
Pueblo escondido
Pueblo escondido
Pueblo escondido

Al día siguiente desarmamos las carpas, cargamos todo, y rumbeamos para la Aguada del Tabaquillo. Estuvo bastante nubladengue, lo cual para caminar está bueno. A mediodía... sorpresa! Las mismas manos que habían hecho los pastelitos, resulta que también habían preparado empanadas de carne. Y de las de verdad eh! Nada de esas pseudo-empanadas del Noble Repulgue o similiares ;) Por la tarde llegamos a la Aguada, donde acampamos. Qué lindo lugar! Es una praderita verde encerrada por los cerros y el río. muy muy linda.

Rumbo a Aguada del Tabaquillo
Merlo desde el cerro
Aguada del Tabaquillo
Aguada del Tabaquillo

Finalmente el domingo levantamos campamento otra vez, y arrancamos el descenso hacia Los Molles, caminando entre la niebla y la llovizna. De ahí nos trasladamos en vehículo hasta un camping en las afueras de Merlo, y después de ponernos presentables disfrutamos un suculento asadazo. A la tarde algunos nos fuimos a dar una vuelta por las ferias artesanales que estaban cerca, y hasta hicimos algo de shopping. Yo terminé comprando un mate re-lindo pero que resultó estar mal estacionado, medio verdolaga... todavía estoy tratando de rescatarlo. Y después descubrimos una casa de té medio "boutique", con una onda rústica/new age/indi... algo medio raro, pero muy lindo, y preparaban unos cafés especiales de aquellos, y unas tortas caseras buenísimas. Fue un buen complemento de otra tarde lluviosa :)

Un par de horas después pasó la combi a buscarnos para llevarnos a Merlo, y de ahí, micro y a casa.

La experiencia estuvo muy buena. Me quedé con ganas de conocer las minas de wolfram... pero bueno, otra vez será. La lluvia hinchó un poco las pelotas para caminar, sí, pero nada que no se resuelva con ropa impermeable. Y ayudó a sacar lindas fotos. No hay caso: no hay con que darle a la luz difusa y los contrastes de un día nublado. Es buenísimo.

Fotos de la travesía, acá.

 

Por las huellas de Butch Cassidy

... o también conocida como Travesía del lago Cholila al lago Puelo.

Pero no voy a escribir sobre Butch Cassidy. Lo pongo solo porque es un título más piola para la travesía. Y no, no lo inventé yo, lo inventó Hielo Azul (y si no lo inventaron ellos no se, pero bueno, yo me estoy copiando de ellos).

¿Cómo arrancar a escribir sobre Cholila/Puelo? Para mí, es una travesía legendaria. Corría enero de 2003 (supongamos, o por ahí...), y yo hacía mi primer travesía con Hielo Azul (uff...! cuánta nostalgia me produjo volver a ver ese PPT!). Y en aquel momento Lorena, una grossa total, venía de hacer Cholila/Puelo. Por aquella época, debió haber sido la primer edición de la travesía... o por ahí. Y dije "quiero hacer eso" desde aquel momento. Y por diferentes motivos, no se dió hasta este año. Pero valió la pena esperar :)

¿Y qué tiene de especial? No se... es una combinación de cosas. Ganas de hacerla durante años y no poder. Los lugares por los que se transita. Es una travesía más larga que las "comunes". Es una travesía exigente. Todo esto hacía que Cholila/Puelo para mi fuera especial, y que tuviera bocha de expectativas. Y puedo decir que por suerte estuvo a la altura de las expectativas, y que incluso las superó en algunos aspectos. Así que quedé contento como perro con dos colas. 

Arrancamos con el clásico viaje Baires -> Bariloche -> Bolsón, al cual hubo que sumarle Bolsón -> Cholila. Muuuuchas horas. Y llegamos a un camping re-lindo, a orillas del lago Cholila, lejos del pueblo en sí, pero muy organizado. Ahí aprovechamos para preparar el equipo, sacarnos las dudas, descansar, disfrutar del lago, conocer la zona, y degustar un cabrito que asaron Fernan y Toto.

Camping Lago Cholila
Esta noche: Cabrito!
Lago Cholila
Atardecer
Lago Cholila

De allí partimos al día siguiente, cruzando el Cholila en lancha para arrancar el trekking, remontando el arroyo Turco, vadeándolo varias veces, hasta llegar a nuestro lugar de acampe. En uno de estos vadeos pisé para el culo una piedra, medio que me caí, aunque por suerte me pude levantar rápido y no se me mojó la mochi, y un rato después me di cuenta que me había lastimado medio feo el dedo gordo del pie derecho. Es impresionante como el agua fría actúa de anestesia local... hasta que no vi la sangre, no me enteré. Fue medio una cagada porque si bien la lastimadura se veía más fulera de lo que en realidad era, fue en un lugar jodido. Todos los días a la tarde medio que se cerraba y empezaba a cicatrizar, y al día siguiente en un rato de caminata me la volvía a abrir. La lastimadura fue entonces compañera inseparable en este viaje, y por momentos molestó bastante, pero acá estamos :)

Vadeando el Turco
Arroyo Turco
Campamento a orillas del Turco
El Turco no quiso ser menos que Cholila en cuanto a atardeceres...

Por la mañana continuamos la marcha, subiendo por El Turco (sí! más vados!), acercándonos cada vez más al Tres Picos, a cuyos pies terminamos acampando, en un bosque muy lindo. Llegamos al campamento relativamente temprano, y además el día siguiente era el día "libre" y nos quedábamos ahí. Disfrutamos del bosque y del arroyo, y al día siguiente, hicimos un mini-trekking con un poco de "lengging" para alcanzar un poco de altura y poder tener una panorámica del Tres Picos. Y luego... a aprovechar el resto del día libre, con más bosque y arroyo, y como no podía ser de otra manera, comiendo. Ese día hubo tortafritas, te de naranja y otras exquisiteses.

Seguiamos vadeando al Turco
El bosque
Fogon tempranero y mateada
Frente al Tres Picos
Cerro Tres Picos (panoramica)

Continuamos luego de nuestro día libre hasta llegar a la divisoria de aguas entre el arroyo Turco y el Derrumbe, y fuimos bajando por el Derrumbe hasta llegar al lugar de campamento. El día arrancó subiendo, y el lugar en donde paramos a almorzar es hermoso. Y como todo lo que sube tiene que bajar, bajamos. Y aprendimos por qué el Derrumbe se llama así... aparentemente es una zona en donde en invierno sonfrecuentes las avalanchas, y el bosque está... eeehhhmmm... avalanchado, digamos. Y caminar por entre las lengas que sufrieron una avalancha es interesante. Para mi fue territorio completamente desconocido. Y agotador, no por el esfuerzo físico, sino por la constante atención de qué rama pisar, como pisar, dónde pisar... es como que vas por un entramado de ramas, unos centímetros (por momentos, metros) arriba del piso real. Lo bueno es que el bosque es de lengas, y la lenga es re-fiel: Es super flexible y resistente, y se banca todo. Y así llegamos a "Derrumbe Beach" ;) en donde acampamos.

El Tres Picos
Y la programacion lineal era tan solo un borroso suceso de otra vida...
Neve
Efecto avalancha
Derrumbe Beach
El jardín de Derrumbe Beach

Luego fuimos subiendo alejándonos del Derrumbe hasta llegar al arroyo Cubridor. El Tres Picos nos fue acompañando, como siempre. Fue un día de una subida interesante, para cruzarnos hasta una zona de mallines en la que acampamos. El lugar de acampe fue bautizado por Luis y Fernan como "Camping la Lata", en honor a una lata de 1958 que hay colgada de una lenga, y sigue ahí... y vaya uno a saber como llegó ahí, quien la llevó ahí, etc. Los lugares por los que nos movimos en esta travesía no son transitados, ni siquiera por gente del lugar. Así que la lata es llamativa. Y sería buenísimo poder hablar con la lata para que nos cuente su historia...

Subiendo
Lago Puelo, allá vamos
Camping "La lata"
Camping "La lata"

Si el día anterior habíamos subido y bajado... no era nada comparado con lo que nos esperaba. Porque la cosa siguió subiendo, DE VERDAD, y bajando, DE VERDAD. Fue una de la jornadas más largas y más duras. El premio de la subida fue una vista impresionante del valle del Turbio desde el Cubridor. El premio de la bajada fue el campamento, con su arroyito, y reaprovisionamiento de morfi desde Puelo! Y no, no es que los días anteiores que fuimos cargando morfi nos hubiera faltado comida. No, para nada. Tan solo que cuando hay reaprovisionamiento suelen aparecer cosas aún más ricas :) Creo que para todos lo más duro fue la bajada: Se hizo larga, el sol pegaba con todo, había que andar con cuidado para no derrapar, y a lo último empezó a escasear el agua... y para colmo el bosque está todo cerrado así que Fernan y Toto tuvieron que re-encontrar y re-abrir la senda. Pero llegamos. Agotados. Hechos mierda... pero llegamos. Estábamos hechos un asco de mugre, tierra, tierra y más tierra, y muertos de calor. El arroyito fue una bendición!

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Valle del Turbio (panoramica)
Al fin termino la bajada!
Descansando

Último día de travesía: seguimos bajando por el Valle del Turbio hasta llegar a orillas del Puelo, ya dentro del Parque Nacional, en donde acampamos. Fue un día de caminata corto; llegamos al lago a almorzar, y a la tarde hicimos playa a full. Yo conocía ese lugar de la travesía Puelo/Plataforma. Es un camping muy lindo. Y el lago Puelo es hermoso.

Posando para la foto
A orillas del lago Puelo
Playita en el lago Puelo
Atardecer en lago Puelo

Y se acabó la travesía! Al día siguiente cruzamos el lago en lancha, y fuimos a El Bolsón, a mi querido Albergue Gaia. Nos bañamos (ardua tarea, después de 10 días...), almorzamos unas riquísimas tartas caseras (la comida en Gaia es *tan* rica), descansamos, fiacamos, y a la noche... asadazo!

Y luego comenzaron las despedidas. Algunos partieron a Baires, otros nos quedamos en Bolsón, aprovechando para hacer turismo tradicional: Feria, degustación de helados de Jauja (muchas veces... que RICOS helados, Dios!), paseo típico por el Piltri, ascendiendo en remis hasta la plataforma, y luego subiendo a pie hasta el refugio, con parada previa en el Bosque Tallado. Cervezas artesanales varias y picadas. Y muchas cosas más.

Lago Puelo
El Bolson desde el Piltri
El grito de la tierra - Bosque Tallado
Pizza y cerveza casera en el Piltri
El Bolson desde el Piltri

El tiempo se recontra portó con nosotros. Los primeros dos días anduvo medio nubladegue, pero después se super despejó, y nos tocaron unos días de sol espléndidos. Recién en El Bolsón (y el segundo día) se decompuso un poco el tiempo (pero nada que no se solucione con fiaca, y una visita a la cervecería El Bolsón...)

El grupo fue EXCELENTE, nos divertimos muchísimo!!!

¿Más fotos? Sí, acá:

 

De Tilcara a Calilegua, julio '09

También podríamos decir, de la Puna a la Selva.

La semana pasada estuve de travesía, una vez más con Hielo Azul Aventura, por el NOA. ¿Cuánto hacía que quería hacer esta travesía? Años. Mucho. Creo que escuché hablar de ella en mi primer viaje con Hielo, y si no, habrá sido en el segundo, así que estamos hablando como desde el 2003. La fecha siempre es más o menos esta (invierno), y en una época se complicaba por la facu, y posteriormente porque cambié de laburo y perdí días de vacaciones. Este año, por fin, se dió.

Qué lindo es el noroeste argentino... no me canso de volver. Todavía tengo en carpeta, para algún otro invierno por el NOA:

  • En busca de la ciudacita perdida (en Tucumán)
  • Y otra vieja pendiente: Travesía de Iruya a Nazareno

Volviendo a Tilcara-Calilegua: ESPECTACULAR. Tenía muchas expectativas con este viaje, después de escuchar hablar tanto, y de ver fotos, y de compartir experiencias de primera mano en otros viajes con gente que la había hecho. Y realmente fue todo lo que esperaba, y más :)

Vamos a empezar por el bondi, porque esta vez hay algo del viaje que merece ser recordado (con dolor). Parece que hay una nueva moda de pasar videos de "música romántica latina", prácticamente non-stop. Sí, te pasan las clásicas 2 o 3 pelis, pero el resto del tiempo, durante el día, te van chantando diversos DVDs que son un "compiladito" de la música más pegajosa, melosa que te puedas imaginar, y en algunos casos, encima, reggatoneada. Un asco. La vuelta fue igual. Supongo que a la mayoría de la gente le gusta, y yo estoy fuera del target. Bien por mi. Mal por la humanidad.

Pero después de muchas horas llegamos a Jujuy, y ahí tomamos el bondi a Tilcara, y la música berreta del bondi quedó definitivamente atrás. Poner los pies en Tilcara es como viajar al pasado, y es imposible no empezar a desenchufarse. Nos alojamos en el Hostel Malka, que no conocía, y es realmente muy lindo. Está organizado en "casas", y cada casa cuenta con una habitación con N cuchetas (algunas casas son más grandes, otras más chicas), con su propio baño y cocina. Y todas las casas tienen su pequeña terracita, con mesa, parrillita, reposeras, una vista increíble, todo muy verde, arbolado, cuidado.

Hostel Malka - Casa 1
Fiaca perruna - Hostel Malka
Hostel Malka - Terracita

Realmente es para quedarse una semanita ahí haciendo... NADA. Además, el hostel tiene la confitería donde sirven el desayuno (espectacular!), super luminosa, con su propia terracita y vista a la quebrada.

Ventana a la Puna

El día de la llegada cenamos todos juntos en Tilcara, en un restaurante con comidas típicas. Yo le entré al locro. Al día siguiente, cerca de mediodía, luego de haber desayunado en el hostel y disfrutado de un par de horas de recorrida libre por Tilcara, o huevo, a elección del consumidor (yo hice un poco de las dos cosas, por ejemplo), partimos en vehículo para el Alfarcito, en donde nos reunimos con nuestros arrieros, se distribuyó la carga, y almorzamos.

 

Panorámica de Tilcara
Tilcara
Alfarcito - clasificando la carga
Pointing at the sky
Alfarcito

Desde allí, a 2900 msnm, arrancamos el trek. Fue una caminata tranquila, de unas 5hs, hasta que llegamos a un puesto abandonado en el que acampamos. Fue un día tranqui, como para prepararse para la subida que nos esperaba al día siguiente. Nos dedicamos a disfrutar del paisaje; yo en particular me colgué con el atardecer.

Campamento
Atardecer

Al día siguiente empezamos a subir, y a subir, hasta llegar a 4200 msnm en Campo Laguna, el punto más alto de nuestra travesía. Luego de almorzar, bajamos a Yutos Pampa, a 3300 msnm, donde nos alojamos en un puesto. Fue el día más largo y agotador, y el de mayor esfuerzo físico. Esta no fue mi primera vez a más de 3000 msnm, y sin embargo lo sufrí más de lo que esperaba (otras veces no tuve problemas, o lo sufrí menos), supongo que ahora influyó que no estaba en mi mejor momento físico (3 1/2 meses de absoluto huevo en MDQ no fue algo bueno), y que también estaba cansado [*]. Igual, no fue nada grave: Mucho dolor de cabeza, de ese que parece que te están apretando las sienes con una morza... esa sensación tan particular de la altura. Igual, el mal de altura es una lotería... a veces lo sufrís más, a veces menos, a veces no lo sufrís.

Campo Laguna
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Al día siguiente iniciamos el descenso (bueno, bajamos, subimos, bajamos, ..., pero en promedio, bajamos :P), pasando por Huaira Huasi (la casa del viento), el cerro Cumbre Grande, el Abra de las Yaretas, y finalmente, a la comunidad de Molulo, a 2950 msnm. Allí nos hospedamos en la casa de unos pobladores (familiares de nuestro arriero). A la noche, disfrutamos de un riquísimo y espectacular chivito, asado en horno de barro, acompañado por papitas andinas. ¡Un manjar!

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Escuela de Molulo
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Calentando el horno...

A esta altura, ya había empezado a hacer frío. Esa noche, después del chivito, y luego de unos riquísimos panqueques con dulce de leche que comimos en la cocina del lugar, empezamos a pensar en el día siguiente. Había dos opciones: Quedarnos un día libre en Molulo, y juntar la caminata del miércoles con la del jueves, bajando de un tirón, o continuar con el plan, que era irnos de Molulo al día siguiente, acampar en el Abra del Potrero, y el jueves continuar hasta San Lucas. Las opiniones estaban divididas, ya que la idea de quedarse un día más en Molulo a descansar era tentadora, y además nos habían dicho que el Abra del Potrero era un lugar muy desolado y expuesto, y que si llegaba a haber frío y/o viento, lo íbamos a sentir. Por otro lado, dejar todo el camino para hacer de un saque el jueves sonaba a mucho. Finalmente nos fuimos a dormir con la decisión casi tomada, y luego confirmada durante el desayuno: Seguir con el plan, y caminar el miércoles hasta Abra del Potrero.

En retrospectiva, la decisión creo que fue la mejor. En el camino medio nos asustamos, porque la noche del martes, en Molulo, fue MUY ventosa, y cerca de mediodía nos cruzamos con un grupo que venía haciendo la travesía inversa (de Calilegua a Tilcara), y había tenido que levantar el campamento en Abra del Potrero a las corridas, y salir sin desayunar, porque se estaban volando. A todo esto, los paisajes eran alucinantes; yo particularmente fue uno de los días que más disfruté. Ese día estuvimos varias veces "sobre las nubes", y no sabías para donde mirar: cada vista era 10 veces mejor que la anterior. Caminando entre nubes finalmente nos metimos en una, literalmente, y ya no salimos... al llegar al Abra del Potrero, estábamos envueltos en una espesa bruma, con mucho frío. A esta altura ya empieza a haber vegetación, así que se pudo hacer un buen fuego. Matizamos la noche alrededor del fogón, en el que calentamos unas empanadas ESPECTACULARES, caseras, que nos habían preparado en Molulo, y la mayoría nos quedamos cantando (de todo, como en botica), hasta bastante después de haber cenado.

A flower above the clouds
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Sentados junto a las nubes
Camping inside a cloud
Fogón en la bruma

A la mañana siguiente nos encontramos con la sorpresa de que había nevado un poquito, y de que por momentos seguía nevizcando. Había hecho MUCHO frío, y seguía haciendo. En ningún momento tuve frío durante la noche (¡que buena inversión una buena bolsa de dormir de plumas!), pero fuera de la carpa, al estar quieto, se complicaba. Nos apuramos a desayunar y desarmar el campamento, para empezar a movernos.

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Y así iniciamos la marcha a San Lucas, que era tranqui pero larga (7 a 8hs); la vegetación iba en aumento, y estaba todo nevadito, con ese silencio y esa calma chicha característicos. Le pegamos derecho hasta el pueblo sin parar a almorzar, para no enfriarnos y mojarnos. Llegamos a San Lucas (2500 msnm) a la tarde, a casa de Doña Teresa, donde nos alojamos. Improvisamos un almuerzo/merienda, nos pusimos ropa seca (bah, nos pusimos TODA la ropa seca... ¡qué frío que hacía!), y usurpamos la cocina. Afuera, a la intemperie, hacía mucho mucho frío.

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Merienda en lo de doña Teresa

Ya entrada la noche, cuando nos íbamos a dormir, pudimos admirar uno de los cielos más límpidos y estrellados que recuerdo... se había despejado todo por completo. ¡Qué manera de ver estrellas fugaces! Increíble. Me pregunto si los pobladores del lugar tienen idea de lo privilegiados que son al poder ver ese cielo por las noches. A la mañana siguiente, el día estaba espléndido, y seguía frío, aunque no tanto, ya que el solcito ayudaba. Luego de desayunar, rumbeamos para Peña Alta, último punto a pie de la travesía. A lo largo del día, fuimos viendo como la vegetación se hacía más y más tupida a medida que nos internávamos en las yungas. Comparado con el paisaje de los primeros días, el contraste es realmente interesante. Por la tarde llegamos a Peña Alta, luego de una subida INTERMINABLE hasta la ruta, en donde esperamos el colectivo local que nos llevó primero a San Francisco, y después a Libertador General San Martín. Durante ese trayecto el colectivo entra al P.N. Calilegua, y lo atraviesa (creo que de punta a punta, habría que ver un mapa). El paisaje es muy similar al que veníamos viendo durante las últimas horas de trekking.

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Río Valle Grande

Por la noche llegamos a Libertador San Martin; luego de hospedarnos en un hotel y una añorada ducha con agua caliente, nos fuimos a cenar a una parrilla, donde disfrutamos de una excelente parrillada, regada con buen vino, ensaladas, fritas, y postre. Y así se fue cerrando la travesía... al día siguiente algunos partieron para otros lados a continuar el viaje por su cuenta, otros volvimos a San Salvador de Jujuy, y de allí, a Buenos Aires.

Disfruté mucho este viaje, y mis compañeros. Entre otros, tuve la suerte de volver a compartir una aventura con Alejandra y Mauricio (¡gracias por la buena onda!). Después de varios años, finalmente me pude dar el gusto de hacer Tilcara - Calilegua. ¡Y estuvo genial!

Acá, el álbum completo con todas las fotos de la travesía.

 

[*] Nota: Agradecele a Facu que puedas leer esa frase sin que se te tuerzan los ojos.

 

Y ya que estamos, un año antes escribía: Bienvenida, Pia :: ¿Quién entiende a EMI Argentina? :: El fin de los tiempos

Trekking desde el río Azul al Encanto Blanco

Y así pasó una semanita de vacaciones. Sí, me tomé solo una semanita, con la idea de guardarme una más para el invierno.

La travesía que no fue 

Como desde hace ya no se cuantos veranos, hice un viaje con Hielo Azul. Más allá del aspecto humano, del excelente grupo de gente que forma Hielo Azul, hay 15 años de experiencia haciendo esto... y en este viaje se notó. ¿Por qué? Porque originalmente ibamos a hacer una travesía desde la Cuesta del Ternero hasta el Río Foyel. Era la primera vez que Hielo organizaba esa travesía, así que había mucha espectativa: siempre hay imponderables, cosas que ajustar... siempre es una travesía con un "condimento extra", digamos, o una cuota extra de aventura. Era una ruta de trekking relativamente desconocida, en la cual probablemente íbamos a andar solos. Y se había formado un grupo muy especial: 14 personas con bastante experiencia en travesías. Lo cual era un plus para una travesía debut. Pero lamentablemente, el viernes a la tarde, apenas un par de horas antes de salir, nos enteramos que la Cuesta del Ternero estaba incendiada. Así que Hielo Azul tuvo que reinventar la travesía sobre la marcha, poniendo a prueba su capacidad de manejar la logística de un viaje (traslados en 4x4 hasta el lugar de inicio, porteo de equipo y comida por paisanos del lugar, organización de las comidas y lugares de acampe, etc.), para convertirlo en otro... y salió 10 puntos. 

La travesía Ternero/Foyel se transformó en Azul/Encanto Blanco, una ruta de trekking más tradicional, y una travesía que Hielo ya había organizado otras veces, bastante más al oeste (y por lo tanto, lejos del fuego). 

Lo positivo: Por suerte para nosotros, el incendio arrancó el viernes y no un par de días después. Si hubiéramos hecho el trekking original, y el fuego se hubiera iniciado el domingo o el lunes, podríamos haber quedado atrapados en medio del incendio forestal.

Lo negativo: Se perdieron 1300 hectáreas, y todas las fichas apuntan a que uno de los dos focos de incendio iniciales fue intencional. Esto es un "secreto a voces", no es la primera vez que pasa... y pareciera que la justicia y el gobierno nunca hacen nada. Caminar por un bosque incendiado es desolador. Caminar por un bosque "vivo" y ver y tocar árboles que tienen cientos de años, y pensar que un hijo de remilputa puede prenderles fuego por sus reconchudos intereses económicos y acabar en horas con lo que la naturaleza construyó en siglos, genera una sensación de impotencia indescriptible.

Pero bueno... that's life. Confío en que si seguimos haciendo este tipo de pelotudeces, oportunamente la Naturaleza seleccionará a nuestra especie para la extinción. Creo que como especie en conjunto, nos lo merecemos cada día un poquito más, realmente.

Por lo pronto, vayamos a lo bueno, un excelente trekking con un excelente grupo. 

Gaia en nuevas manos

El sábado a la tarde, bastante más tarde de lo previsto gracias a que el micro Bs.As./Bariloche se retrasó, y perdimos nuestra combinación a El Bolsón, llegamos a Gaia, el albergue en el que pasaríamos la primer y última noche, y en el que ya he estado otras veces. Fue una sorpresa encontrarlo en nuevas manos, afortunadamente buenas manos. Nos sentimos re-cómodos, y nos atendieron re-bien. Alejandra, Ariel: ¡Gracias por cuidar de Gaia, y mantener su espíritu!

Una vez que estuvimos todos reunidos en el albergue (fuimos llegando en distintos horarios), Pablo aprovechó para contarnos como venía la mano con el incendio, y confirmarnos que dadas las circunstancias, había que cambiar la travesía original, y que íbamos a hacer la travesía Azul/Encanto Blanco. Fue también un momento de reencuentros varios, ya que al ser un grupo de "reincidentes" de Hielo Azul, muchos nos conocíamos de otros viajes.

Esa misma noche cenamos unas riquísimas pizzas caseras, escuchamos algo de música en piano improvisada por Ariel, y a pesar del cansancio del viaje nos fuimos a dormir bastante tarde.

Hacia el Retamal, pasando por el Cajón del Azul

Fue en vano intentar convencer a Pablo de salir más tarde al día siguiente... hasta se jugó el horario de salida en un mano a mano al Truco después de la pizzeada, Pablo perdió, pero igual salimos tempranito (aunque no tanto como él hubiera querido), luego de un espectacular desayuno (¡qué buenos los desayunos de Gaia!).

Fuimos al punto de partida en las 4x4 que originalmente se habían contratado para el otro trekking, que tenía un acceso más complicado (y de ahí la necesidad de vehículos especiales). Para ir hasta el Azul la verdad que las 4x4 fueron un lujo, y lo bueno fue que nos ahorraron la tediosa "subida" inicial, que de haber ido con una combi normal, tendríamos que haber hecho a pie.

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Y así iniciamos el primer día de marcha, remontando el río Azul, pasando por el Cajón del Azul (lugar en el que ya había estado en otra travesía, y que no deja de sorprenderme), y continuando hasta el Retamal, un refugio que está un par de horas de marcha río arriba. Llegamos tempranito, iniciando un patrón que se repitió absolutamente todos los días: llegar al lugar de acampe a media tarde, a pleno sol, con tiempo de armar el campamento tranquis, merendar, disfrutar del lugar, descansar, etc., etc. Para esto ayudó el tiempo (excelente), el terreno (seco, con muchos arroyitos que debíamos vadear transformados en un hilito de agua, o directamente un lecho de piedras), y el grupo (realmente "de elite", jeje... todos caminadores).

No conocía el Retamal. Es un lugar precioso, una especie de praderita en un claro del bosque, cerca del río, con un refugio muy lindo y muy cómodo, suficiente lugar para armar las carpas sin amontonarse con otros grupos. Después de descansar un rato, iniciamos también el rito de probar la cerveza artesanal del lugar (los 3 refugios por los que pasamos tenían cerveza artesanal de elaboración propia), merendamos, algunos jugamos al truco (¡Dios! hacía *años*, literalmente, que no jugaba un partido de truco), en fin... acampamos.

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Los Laguitos

A la mañana siguiente partimos para Los Laguitos, otro refugio "clásico" que no conocía. Llegamos también temprano a la tarde, y hacía suficiente calor para justificar una zambullida en el lago. Helado. Duré algo así como 2', pero después de varias horas de trekking, fue el mejor energizante que uno puede encontrar.

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La madrugada del martes tuvo una sorpresa: Un rato después que nos acostamos, y cuando todavía estábamos charlando en las carpas y todavía la mayoría no se había dormido, la tierra se movió. Posta. Nos quedamos todos bastante sorprendidos por la experiencia, y la conclusión general fue que había sido un pequeño sismo. Y resulta que sí. Vean si no: El Instituto Nacional de Prevención Sísimica (INPRES) supongo que no miente.

¿Cómo se siente un sismo? Es raro. Puedo contar lo que sentí yo estando acostado en una carpa, o sea, en el suelo. ¿Alguna vez acamparon en un lugar agreste —o sea, no un "camping organizado"—, y sintieron correr alguna tropilla de caballos, o a un grupo de mulas, o vacas, o algún otro animal más o menos grande? Bueno, primero a lo lejos se sintió algo así. Unos segundos después se hizo más fuerte, y primero se sacudió el sobretecho de la carpa, como si alguien hubiera aflojado los vientos, e inmediatamente después, se sintió el temblor en el suelo. Suena raro esto de "primero se sacudió el sobretecho, y después se sintió el temblor", porque etamos hablando del mismo lugar, pero posta, así lo sentí yo. Toda la historieta duró algunos segundos, y culminó con una especie de estruendo a lo lejos. Suponemos (y esto es pura conjetura...), que el estruendo fue algún derrumbe en alguno de los cerros cercanos.

En Los Laguitos nos quedamos 2 días, y aprovechamos el 2do (que era el "día libre" de la travesía) para ir hasta el lago Soberanía, a unas 2hs de marcha desde el refugio. Almorzamos a orillas de este lago, Charly y Angel intentaron pescar alguna trucha (esta primera vez, sin suerte, pero ya tendríamos la revancha...), nos metimos al lago, hicimos un poco de huevo o siesta a elección del consumidor :p, y emprendimos el regreso. Para los memoriosos: Si, este es el lago cuyo acceso desde la ruta está "comprado" y virtualmente bloqueado por un extranjero, y hoy por hoy una de las pocas maneras de accedelo es a pie o a caballo usando esta picada que parte desde Los Laguitos.

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Esa noche el plan era mantener el fogón andando hasta las 0.00 del miércoles, cumple de Pablo, y sorprenderlo con una torta que le habíamos encargado a los refugieros. Estábamos tan cansados, y Pablo el primero, que terminamos festejando el cumple a las 23.00 del martes... con la excusa de que en definitiva según la hora K, ya era miércoles en Bs. As.

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Mallín de los Chanchos

El miércoles retrocedimos un poco sobre nuestros pasos hasta el Mallín de los Chanchos, lugar que habíamos atravesado el lunes, pero esta vez para acampar por la zona. Producto de la sequía, al mallín ya le queda poco y nada de mallín. No está para nada pantanoso. Almorzamos en el mismo lugar que el lunes, antes de acampar, aunque esta vez a orillas del arroyo. Un lugar espectacular. Y de paso, recuperamos el cucharón del campamento, que había quedado olvidado el lunes. Esto de perder un cucharón en el bosque, y recuperarlo 2 días después, sirve de prueba de que no es un lugar tan transitado, después de todo.

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Charly y Angel volvieron a la pesca, y esta vez Charly terminó sacando 3 truchas de un tamaño respetable (después de devolver al agua unas cuantas más que eran muy chiquitas), que fueron hechas a la cacerola por Ale junto con la cena, y degustadas entre todos. Un manjar.

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Encanto Blanco

El jueves partimos para el refugio Valle del Encanto Blanco, cuyo acceso desde el Mallín de los Chanchos es bastante largo, e implica la trepada (cuasi-literalmente, porque en más de un tramo hay que colgarse de las cañas colihues y las lengas) de un cerro, para luego bajar por la otra ladera. Fue agotador, pero muy entretenido. Además, a medida que ganábamos altura, la vista iba garpando cada gota de sudor invertida en la trepada.

Como veníamos con buen ritmo, se decidió pegarle derecho hasta el refugio, en lugar de parar a almorzar a mitad de camino. Se hizo un poco largo, pero alrededor de las 14 terminamos llegando al refugio, almorzamos, y pintó siesta prácticamente para todo el mundo.

Esa noche la cena estuvo a cargo de los refugieros del Encanto, que se prepararon un guiso es-pec-ta-cu-lar.

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El día siguiente era el último de la travesía, y como iba a ser un día relativamente tranquilo en tiempos de marcha, se planificó almorzar en el refugio, temprano, y partir después de almorzar. Eso dejaba la mañana libre; algunos aprovechamos para descansar, charlar y matear, y otra parte del grupo hizo una pequeña excursión hasta un mirador cercano.

Una vez que el grupo estuvo otra vez reunido, desarmamos campamento, almorzamos unas pizzas caseras amasadas y preparadas por la gente del refugio (¡buenísimas!), y emprendimos el regreso.

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Perito Moreno y asado de despedida en Gaia

Arrancamos el trekking desde El Encanto Blanco hasta el refugio del Cerro Perito Moreno, que en invierno es un pequeño centro de ski. El camino es realmente muy lindo, pero la verdad hacía muchísimo calor, y eso, sumado a que al menos yo siempre en el último trekking entro un poco en modalidad "listo, quiero llegar", le quitó un poco de magia. Llegamos a destino a eso de las 16, y la combi ya nos estaba esperando.

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Volvimos a Gaia, y después de una bueeeeeena ducha, nos dedicamos a descansar, tomar cerveza, jugar al truco, y básicamente, esperar el asado de la noche.

Nota al margen: todos los refugios que visitamos contaban con ducha "a leña", que supimos aprovechar, y eso, sumado a las zambullidas en los lagos hizo que no llegaramos a Gaia "tan" zaparrastrosos... pero no hay nada como una ducha de verdad, en un baño de verdad, luego de una semana de trekking.

El asado se hizo esperar. Mucho. Pero mucho. La buena noticia es que valió la pena. Y no, no por el "truco" de Facundo que dice que lo bueno de demorar un asado y hacerlo bien lento es que después la gente come lo que venga ;), estaba realmente buenísimo —obviamente sin desmerecer algunos asados de Facu, igualmente lentos y buenísimos—

Conclusión: Una travesía espectacular, como siempre.

Algunas señas particulares de este viaje, que merecen ser destacados:

  • que hayamos conformado un grupo de 100% de "reincidentes", garpa. El grupo fue re-compacto, funcionaba casi solo, no hubo sorpresas, todos teníamos claro como es una travesía;
  • llegamos a todos los campamentos temprano, supongo que en buena medida gracias a lo anterior. Y esto no siempre se da, y está buenísimo. No es lo mismo llegar al lugar de acampe cagando aceite sobre la hora de la merienda, tirando para la cena, o peor, de noche, que a media tarde. Las horas de armar el campamento tranquis, descansar, "vivir" el lugar, no tienen precio;
  • me encontré con Sandra en la terminal de Bariloche a la ida, y me regaló sus bastones de trekking. Es la primera travesía que hago con bastones, y realmente mis rodillas agradecidas. Al principio se siente un poco "raro", pero con el correr de los días les fui tomando la mano. Realmente los aproveché. Algunos dicen que lo malo es que uno se acostumbra y se vuelve un tanto dependiente, y después no tiene buen equilibrio cuando le faltan los bastones... pero bueno, prefiero muchos años más de trekking con bastones si eso ayuda a que mis rodillas jodan menos;
  • ¡cómo jugué al truco! Sí, ya se, esto no tiene nada que ver con el trekking en sí, pero este viaje fue mi reencuentro con este juego, y lo disfruté un montón;

Más fotos del viaje, acá: Río Azul - Encanto Blanco '09

 

Fiaca en Bariloche

Luego de las emociones de la semana anterior, los días de vacaciones que disfruté en Bariloche fueron muuuuuuy tranquilos.

Me quedé en casa de Sandra, a la altura del km 13 de la Bustillo, en un barrio de las afueras muy lindo. Las actividades fueron dormir, comer, dormir siesta, caminar un poco, pasear por el centro, y hasta ver tele. San me malcrió una semana entera con espectaculares desayunos y meriendas (al menos comparados con mis pobres desayunos, y mis no-existentes meriendas, eran espectaculares).

Al centro fui varias veces (sí, desde el km 13 y en bondi es casi una excursión...), y aproveché para caminarlo bastante. Hacía muchísimo tiempo que no estaba en Bariloche más de unas horas, y que no lo caminaba. Impresionante la cantidad de turistas (nacionales y extranjeros); está absolutamente DESBORDADO en capacidad e infraestructura en un montón de servicios. Está todo carísimo, mal.

Las excursiones más "locas" fueron ir hasta el Llao Llao, pasear por las afueras del hotel y hacer un tekking de más o menos 1h por un sendero que parte de ahí y lleva hasta el lago Escondido por un sendero muy tranqui y bonito, que incluye un bosquesito de arrayanes. También ir hasta el cerro Campanario, pasear en su aerosilla, y disfrutar de la vista (y la confitería...) de la cumbre. Y presenciar en el centro, a orillas del Nahuel Huapi, la final de la competencia de windsurf y kaiser.

Me junté un par de veces con Pablo. La primera vez, una tarde a tomar unas cervezas artesanales en La Cruz, con un amigo de él (Ernesto), acompañadas de nachos, tacos y tortillas. La segunda vez cenamos en su casa, así que también pude compartir un rato con Denise y Santi. Impresionante como creció Santi... como pegó un estirón en el último año, como conversa. De postre comimos un rico helado de Jauja (je, ¿de dónde más?), ritual que dicho sea de paso repetí cada vez que fui al centro.

Hubiera estado bueno compartir un poco más de tiempo con Pablo y Denise, pero fueron pocos días, y en la semana ellos estaban trabajando, no de vacaciones al pedo como yo, y se complicó.

En definitiva, fue una semana de relax y de vivir Bariloche, un poco como turista fiacoso, y otro poco casi casi como si fuera un residente.

Fotos, acá

Y ya que estamos, un año antes escribía: Pingo Argentino

Por el valle del Turbio

También conocido como "Las Cuatro Estaciones". ;)

¿Quién hubiera pensado que en un trekking corto (6 días), en una zona relativamente baja (valle del Turbio), en pleno verano, disfrutaríamos y sufriríamos sol, lluvia, calor, frío, viento... y hasta 30cm de nieve?

El Bolsón (y alrededores) tiene sorpresas para todos los gustos. Eso es lo que más destaco de la travesía que hice desde lago Puelo hasta el cerro Plataforma, por el valle del río Turbio. A pesar del frío y el agua, fue fantástico poder caminar por un bosque nevado, mientras está nevando. Y nevado en serio. Ya había estado en la nieve, pero el paisaje esta vez fue pseudo-invernal, y en invierno NUNCA estuve en el sur, así que este fue un regalo atípico de la Naturaleza (que tengo entendido fue noticia hasta en Buenos Aires), quizás para compensar que mientras estuvimos acampando al pie del Plataforma, buena parte del tiempo estuvo nublado y lluvioso, y a pesar de que subimos y le hicimos el aguante al viento y al frío un par de horas con la esperanza de que despeje... no hubo cumbre, y no hubo (ahí, arriba del Plataforma) mucho paisaje para apreciar.

El otro punto saliente fue el grupo. No porque otros grupos hayan sido malos, ni mucho menos, sino porque conocía prácticamente a todos de trekkings anteriores. Algo inusual. Eso hace que el grupo funcione de una; no hay nombres que recordar, no hay hielo que quebrar, muchas preguntas ya están respondidas... y solo queda divertirse y pasarla bien desde el vamos.

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El trekking consistió en ir desde la margen sur del lago Puelo hasta la base del Plataforma, faldeando el cerro Cubridor, y siempre siguiendo el valle del río Turbio. Los paisajes son muy lindos, especialmente desde los lugares elevados. El río Turbio tiene ese color azul-turquesa lechoso típico de los glaciares, ya que arrastra sedimentos de estos. De ahí su nombre. Y en el trayecto pudimos apreciar muy lindas vistas del Puelo, de El Bolsón, del Plataforma y del cerro Tres Picos.

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Un punto saliente del paisaje son los bosques incendiados :( Es muy triste. En los últimos 100 años, la zona sufrió 3 incendios forestales muy grandes. A pesar de que el bosque hace todo lo que puede por resurgir, el efecto negativo de los incendios es acumulativo... y hay zonas completamente peladas, con tierra, arbustos, y árboles quemados. Arboles en muchos casos centenarios. Y como siempre, la causa del incendio es humana. Tal vez no intencional... pero humana.

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Acampamos 3 noches en la base del Plataforma. El segundo día de trekking, cuando nos dirigíamos a la base, estuvo bastante frío y lluvioso. La primer noche lloviznó un poquito; al día siguiente estuvo un poco mejor, y algunos aprovechamos para hacer un mini-trekking hacia el cerro, como para tener un preview de lo que sería el ascenso al otro día, si el clima mejoraba.

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La segunda noche diluvió. Al día siguiente, amaneció casi despejado, así que a media mañana se decidió intentar subir al Plataforma. Pero a medida que subíamos... el solcito resultó ser un "claro" en el ojo de la tormenta, que empezó a volver. Se empezó a nublar, y a nublar, y a lloviznar... y más arriba viento, y más viento, y agua nieve... y aguantamos un rato refugiados en unas rocas... pero al final nos ganó el frío. Realmente no valía la pena seguir subiendo, ya que solo íbamos a ver el interior de una nube :) Lástima, porque nos quedamos con ganas de ver las lagunitas de altura del Plataforma, y acercarnos más a sus múltiples cascadas, y ver el paisaje del valle desde su cima.

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Bajamos del Plataforma con frío y empapados, y terminamos refugiados en las carpas hasta la hora de la cena, gracias al heroico esfuerzo de Luis y Fernan, nuestros guías, que se quedaron a capear el frío, la lluvia y el granizo cuidando el fuego... y cocinando.

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A la hora de la cena hacía mucho frío, pero por lo menos no llovía. Al rato, empezó a caer ese granizo finito típico de cuando hace más frío del necesario para que nieve. Y después, empezó a nevar muy poquito, pero lo suficiente para blanquear el paisaje y jugar un rato. Vencidos por el frío, nos fuimos a dormir.

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Durante la noche... nevó. Pero posta. Nieve. Mal. De verdad. Al salir de la carpa estábamos inmersos en un paisaje invernal. Parecía agosto. Parecía que se había dado una jugarreta rara con el tiempo, y habíamos permanecido en la carpa todo el verano. Impresionante.

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Desarmamos el campamento a los pedos, mientras aún nevaba, con los dedos congelados. Y emprendimos el retorno, pisando 20 / 30 cm de nieve mientras caminábamos por el bosque. Para mí, toda una novedad, así que toda esa mañana de trekking la disfruté un montón. Caminar por un bosque nevado es caminar como por un libro de cuentos. Sí, ya se, es medio naïve lo que digo. Pero es la sensación que me dió.

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El regreso fue duro, no tanto por el terreno (aunque se complicó con la nieve), sino porque teníamos que desandar en un día lo que a la ida habíamos hecho en dos. A mediodía, cuando ya estábamos bastante más abajo y habíamos dejado la nieve, otra vez empezó a llover. El timming no podría haber sido mejor: Justo estábamos llegando al refugio temporario que se está montando mientras se reconstruye el que se quemó más arriba. Y ¿Emanuel? (el refugiero) nos convidó unos ricos mates con torta fritas, lo cual nos pemitió pasar el rato calentitos mientras dejaba de llover, y nos brindó el combustible para seguir la marcha.

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A media tarde llegamos al puesto en el que habíamos acampado el primer día. Y... ¡había SOL! Rápidamente transformamos el campo en un tendal con todas nuestras cosas mojadas, y disfrutamos de un almuerzo tardío mientras nos secábamos.

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Después de un break de más de 2hs, continuamos la marcha rumbo al Puelo. Al rato, nos dividimos, un poco sin querer, un poco porque Charly, Sil y yo empezamos a meter pata y a seguir a los caballos de los paisa que porteaban parte del equipo y que llevaban a Luisito, que se había fisurado a la mañana caminando por la nieve, y a partir de que llegamos al refugio había continuado a caballo. El asunto es que por seguir a los caballos le sacamos ventaja al resto del grupo, nos mandamos sin saber por otro camino (moraleja: Los caballos NO siguen normalmente la misma ruta que siguen las personas...) más largo, terminamos perdiendo de vista a los caballos (moraleja 2: por muy rápido que camines, los caballos caminan MAS rápido), empezamos a seguir sus huellas, y medio que nos perdimos... y cuando empezamos a decir los tres "oh oh... nos mandamos un moco", apareció Fernan que nos venía siguiendo las huellas. Cuestión que a pesar del moco y el desvío, ya con la ayuda de Fernan terminamos llegando al lago antes que el resto del grupo, que supuestamente venía por el camino más corto. Es que veníamos a las chapas, mal, y las últimas 3hs de trekking las hicimos prácticamente sin parar.

El último campamento, a orillas del Puelo pasó sin novedades (¿que no haya llovido es novedad? :p), y al día siguiente, después de despedirnos de Luisito, Pau y Raúl (que por distintos motivos, se fueron directamente en lancha), emprendimos la marcha por la orilla del lago hasta llegar al "Desemboque", donde nos tenía que esperar el vehículo que nos llevaría otra vez al hostel en El Bolsón. El camino se hizo realmente muuuuuuy largo, porque ya estábamos muy cansados. Pero llegamos. La combi nos dejó pagando, así que después de refrescarnos en el Puelo, tuvimos que volver en remis.

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Finalmente llegamos a Gaia, el hostel en El Bolsón. Mientras esperábamos que se hiciera el asado, y después de darnos una hermoooooosa ducha y ponernos presentables, nos hicimos un rato para bajar hasta el pueblo, y, al igual que la noche que llegamos desde Baires, tomarnos unas cervezas artesanales y un buen helado en Jauja. Y después, otra vez al hostel, a comer el asado (si, arrancamos por el postre, ¿y qué?), que estuvo espectacular.

Ese fue el punto final de la travesía. Al día siguiente partimos todos para Bariloche; de ahí, algunos se iban a San Martín de los Andes a hacer otra travesía, otros regresaban a Baires, y yo, iniciaba mi segunda semana de vacaciones, haciendo turismo urbano por Bariloche. Pero eso... eso es otra historia.

Todas las fotos de la travesía, acá.

Ah, me olvidaba, ¿alguien sabe cuánto cuesta un fagot? (perdón, chiste interno...)

 

Y ya que estamos, un año antes escribía: Ubuntu 6.10 en Dell Inspiron 640m :: Y llegó la laptop :: Una casa junto al mar

El camino del oro: de La Carolina a Nogolí

Este finde largo anduve de travesía con Hielo Azul por San Luis. La propuesta consistía en unir a pie La Carolina con Nogolí, pasando por varios puestos serranos (algunos abandonados), y transitando caminos alguna vez recorridos en busca de oro.

Como siempre lo pasé genial, se armó un grupo de gente muy lindo, con mucha buena onda. Tuvimos como bonus-track una nevada el primer día, que le dió un toque interesante... aunque también, frío... mucho! Pero yo personalmente disfruté el estar caminando en medio de una nevadita, y me despaché sacando unas cuantas fotos en las inmediaciones del primer campamento de un paisaje que para mi fue, gracias al toque que le da la nieve, inusual.

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El segundo día de a poquito fue asomando el sol, que nos acompañó todo el domingo, y también el lunes. En general, todas fueron jornadas de caminatas cortas, de entre 3 y 5 hs., sin demasiados desniveles, así que ibamos tranquilos. La nota de color del segundo día la pusieron los caballos del paisa que nos hacía el porteo del equipo de campamento y la comida: Eran animales grandes, que no estaban acostumbrados a caminar por esas sierras, y se empacaron más de una vez. Es la primera vez que me pasó llegar al lugar de acampe antes que los caballos... jeje.

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El lunes, arrancamos más o menos tempranito, y después de descender hasta el río La Quebrada, y posteriormente, al río Molles, llegamos hasta un puesto en Nogolí en el que un vehículo nos trasladó hasta La Serrana, un complejo turístico que un poco por la época, y otro poco porque están refaccionando, estaba abierto solo para nosotros. Ahí disfrutamos de un excelente asado, una buena ducha, y un par de horitas de modorra hasta que llegó el minibus que nos trasladó a San Luis para emprender el regreso.

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Pensé que no había sacado tantas fotos, en parte porque las pilas recargables me jugaron (ooootra vez...!) una mala pasada, pero saqué casi 150, de las cuales quedaron 130. Gracias Eze por el préstamo de pilas del último día. Me salvó. Algunas fotos soleadas están medio verdosas, porque estuve "jugando" a setear el balance de blancos manualmente... y en un par de oportunidades le pifié. Probablemente en el transcurso de los días retoque esas fotos y las vuelva a subir arregladas. Moraleja: A pesar de que muchos fotógrafos pro o semi-pro recomiendan NO usar el balance de blancos en modo "auto" en las cámaras point-and-shot... mí cámara tiene un buen balance automático (al menos al aire libre), porque las fotos no salieron mejores que otras veces, y todo el tiempo tuve que estar pendiente de como seteaba el balance... y varias veces me equivoqué. Así que no voy a volver a experimentar con esto, salvo para situaciones en que la luz realmente sea "dudosa".

Podés ver todas las fotos de este viaje siguiendo este enlace

Por último: No puede ser que haciendo estas salidas con la frecuencia que las hago, siga padeciendo las falencias de mi bolsa de dormir sintética con relleno de fibra Hollow, encima de 1ra (o 2da generación), comprada en el año '98 (o sea, RECONTRA amortizada, encima...!). Tengo que comprarme una bolsa con relleno de plumas, MUCHO más confortable, liviana y "comprimible". Si vuelvo a hacer una travesía en la que haya riesgo de temperaturas nocturnas inferiores a 0 grados sin invertir antes en una bolsa mejor, soy un pelotudo. He dicho.

 

Más fotos en Flickr

Listo, migré a Flickr las fotos de la travesía combinada Lolog/Laguna Verde - Lacar/Lolog del 2005. Están acá y acá respectivamente.

Estuve dandole vueltas al asunto, y no voy a migrar las fotos de Valdes '03 y Azul/Raquel '04. ¿Por qué? Porque son fotos escaneadas. Pésimamente escaneadas. Después de mucho revolver en mi casa hasta dar con los CDs originales que me habían dado cuando las revelé (sí, son de esa época en que uno revelaba fotos...!), me dí cuenta que aunque las suba en la máxima resolución, están sumamente pixeladas, y no se aprecian bien. Me da pena porque esos dos álbumes constituyen en cierta forma el único relato que tengo de aquellos viajes... ya que en aquel momento tampoco tenía un blog propiamente dicho. Así que después de meditarlo un poco, hice lo siguiente:

  • El botón "ALBUMS" de la cabecera del blog, ahora apunta a mi página de sets en Flickr. 
  • Para referencia futura mía, y/o por algún memorioso que recuerde que existen, las fotos de Valdes y Azul/Raquel forman los únicos dos álbumes que quedaron hosteados acá, y la URL sigue siendo http://chaghi.com.ar/albums/, solo que ese link no figura ni en la cabecera ni en la barra de navegación del blog... así que tenés que llegar ahí porque sabés que existe, o porque pasaste primero por este post ;) (ok, o porque Google te ayudó... aunque ahora que lo pienso, me parece que esa página no se indexa).

Esto pseudo-termina la migración de historia a Flickr. Si bien tengo muchísimas más fotos, en general corresponden a cumpleaños, reuniones familiares y/o con amigos, y ese tipo de cosas, que no creo que nunca me tome el trabajo de subir. Algunas de esas fotos están subidas en forma aislada para ilustrar algún post en el blog... pero nada más. No vale la pena subirlas todas, clasificarlas, taggearlas y demás.

Lo único que me queda pendiente, es subir más fotos del viaje a Europa. De las 800-y-pico que tengo, solo publiqué unas 80. Y tal vez, con tiempo, complete también un poco los otros álbumes. En promedio tienen unas 20-y-pico de fotos cada uno, mientras que en mi disco rígido debe haber cerca de 100 fotos (a veces más) por cada una de esas vacaciones.

La verdad tengo una disyuntiva con eso... la fácil es subir todo y listo. Pero no me gusta, porque hay muchísimas fotos que no dicen nada, que no valen la pena, son repetitivas, o lo que fuere. Hacer una selección lleva su tiempo, y más aún agregar descripciones. Y creo que los viajes están muy bien ilustrados por las fotos que ya están publicadas. Así y todo, no termino de decidir.

 

Y ya que estamos, un año antes escribía: Spielberg sin efectos especiales

Album migrado a Flickr

Para inaugurar un mayor ancho de banda, empecé a subir a Flickr los albums que aún tengo hosteados en el blog. Arranqué con la mini-travesía que hice en Córdoba en el 2005. Todavía me falta migrar un par más; el tema viene medio lento porque quiero pasarlos con descripciones y todo, y eso es bastante engorroso.

El album de dicha travesía ya está en Flickr, acá: Dos Cumbres 2005.

 

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